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Puerto de Rotterdam refuerza su infraestructura para biometanol y bioetanol y acelera su transición logística

  • El proyecto, previsto para entrar en operación en el primer trimestre de 2028, busca consolidar a Rotterdam como nodo estratégico para combustibles marítimos más limpios y nuevas cadenas logísticas de la transición energética.

El puerto de Rotterdam volvió a sobresalir en su estrategia de transición energética. La Autoridad Portuaria confirmó la construcción de un nuevo muelle para acompañar la ampliación de la terminal que Evos opera en Europoort, una inversión que apunta a reforzar la capacidad de almacenamiento y movimiento de biometanol y bioetanol en uno de los principales hubs logísticos de Europa.

La expansión contempla la incorporación de cinco nuevos tanques con una capacidad conjunta de 67.500 metros cúbicos, que se sumarán a las 21 instalaciones ya existentes en la terminal, hoy cercanas a los 260.000 m³. A eso se añadirá un nuevo puesto de atraque para navegación interior, una infraestructura considerada necesaria para absorber el mayor volumen de transbordos que generará el crecimiento de la operación.

Más que una obra puntual, el proyecto refleja hacia dónde están mirando los grandes puertos europeos. Rotterdam no sólo busca ampliar capacidad, sino adecuar su plataforma logística a combustibles y materias primas con menor huella ambiental. El nuevo muelle, además, incluirá conexión eléctrica en tierra, una solución que apunta a reducir emisiones durante la estadía de las embarcaciones y que se alinea con la hoja de ruta climática del enclave portuario. La infraestructura debería estar terminada en el primer trimestre de 2028.

Para Evos, la iniciativa permite ganar escala en dos productos que hoy tienen doble valor estratégico: siguen siendo relevantes para usos industriales tradicionales, pero al mismo tiempo ganan espacio en la transición hacia combustibles marítimos más limpios. La compañía ha señalado que esta ampliación le permitirá atender tanto la demanda industrial como el crecimiento del bunkering de alternativas de menor intensidad de carbono.

En esa dirección, Rotterdam ya viene mostrando señales concretas. La propia Autoridad Portuaria informó que el bunkering de biometanol en el puerto pasó de 3.900 a casi 12.000 toneladas durante 2025, una evolución que confirma que el mercado dejó de ser incipiente para empezar a transformarse en una línea de negocio con mayor escala.

Desde una mirada agroexportadora, el anuncio es relevante. Aunque se trata de infraestructura energética, el movimiento anticipa un cambio más profundo en la lógica de los puertos que conectan Europa con las cadenas globales de alimentos, frutas, hortalizas e insumos. A medida que las terminales integran combustibles de menor huella, nuevas exigencias ambientales y servicios logísticos más limpios, también se redefine el estándar competitivo para el comercio exterior. En otras palabras, la transición energética empieza a jugar cada vez más cerca de la logística que sostiene a los sectores agroalimentarios. Esta lectura se desprende del foco del puerto en combustibles más limpios, shore power y fortalecimiento de Rotterdam como hub industrial y logístico.

Con esta obra, Rotterdam busca consolidar una posición que va más allá de su tamaño. El puerto quiere ser una plataforma preparada para el nuevo mapa energético y para las cadenas de suministro que exigirán menor intensidad de carbono en los próximos años. La ampliación de Evos, en ese contexto, funciona como una señal concreta de hacia dónde se está moviendo la infraestructura portuaria europea.

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