
Las exportaciones de Chile vienen cayendo persistentemente desde mediados de 2012, cuando éstas totalizaban unos US$ 80.000 millones anuales. Pero ésta caída se ha convertido en desplome desde mediados de este año, cuando pasaron de unos US$ 70.000 millones a US$ 65.000 millones en pocos meses. Y se espera que cierren el año en torno a los US$ 64.000.
Es claro que la causa es desplome del precio del cobre. Asunto anunciado y anticipado por expertos internacionales desde hace bastante tiempo, pero que muchos en Chile se negaron a escuchar.
Pero la caída del precio de cobre impulso al alza el tipo de cambio y esto incentiva a los demás sectores a aumentar sus exportaciones. Al menos eso dice la teoría.
Pero la realidad está de desafiando a la teoría. ¿Por qué? Porque las exportaciones no cobre no han aumentado y menos en la proporción necesaria para compensar la caída de divisas por menores embarques de cobre.
La razón de esto se puede encontrar en tres fenómenos. El primero es que la economía mundial no está tan fuerte como en otros ciclos. De hecho, China está creciendo por debajo del 7% mientras antes los hacía por sobre el 10% anual. Esto sin duda presenta un mercado mundial menos dinámico y más restrictivo para colocar nuevas exportaciones. El segundo la mermada capacidad de despegue con que se dejó al sector exportador no cobre cuando el tipo de cambio real andaba por los 85 puntos.
De hecho, desde el desplome de las exportaciones mineras (ver gráfico) de los 110 puntos a mediados de 2011 hasta por debajo de los 80 puntos a fines de este año, se ha perdido un 28% de exportaciones mineras. Y mientras las exportaciones industriales han ido subiendo en los últimos años, desde febrero de 2015 han experimentado un desplome de 27 puntos. Mientras, las exportaciones del agro llevan tres años entre los 123 y los 130 puntos.
Y aquí nos enfrentamos con el tercer fenómeno: el cambio climático. El que se refleja en que los embarques de cerezas han caído un 27% respecto al año pasado, lo que implica que este sector también enfrenta adversidades.
Por lo tanto, tendremos que acostumbrarnos a vivir en una economía con US$ 12.000 millones menos de exportaciones. Porque en años de vacas gordas no hicimos nada por construir un músculo exportador no cobre.
