
Por supuesto que no salió en ningún medio chileno, pero es por lejos la noticia más significativa del año.
El 3 de agosto, el grupo de investigadores dirigido por Evangelos Eleftheriou, del centro de investigaciones de IBM en Suiza, publicó en la revista Nature Nanotechnology, que han construido la versión artificial de una neurona.
¿Cómo es eso, se preguntará usted?
La verdad, nadie sabe muy bien cómo es una neurona, pero sí se sabe cómo funcionan. De hecho, la clave que define las neuronas, es que pueden reconocer patrones.
El invento consiste en diminuta burbuja de teluro de antimonio germanio armado como un sándwich entre dos electrodos. Este diseño permite dos cosas, primero que su estructura física altere la electricidad que pasa a través de ésta y segundo que sea impredecible, es decir, que fluctuaciones iguales dentro de la celda producen resultados diferentes [igual que una neurona biológica]. Esto último es justamente lo que no pasa cuando una computadora «se queda pegada». Las neuronas en cambio, se resetean automáticamente.
Hasta ahora, una sola neurona artificial, conectada a los «inputs» adecuados, ha sido capaz de identificar patrones en los datos de prueba de manera confiable. Es decir, esta aplicación puede usarse para el reconocimiento de caminos de mejor forma de lo que lo hace hoy el software de Tesla para su software de piloto automático, en calles y carreteras.
Ahora bien, el próximo paso es poner a trabajar estas neuronas en redes, las que en pequeña escala podrían unir sensores y sintonizarlos para detectar casi cualquier cosa, desde variaciones de temperatura hasta pulsos cardíacos. Las versiones a gran escala de una red neuronal artificial podrían usarse en el reconocimiento de expresiones faciales o de patrones del habla [acentos, inflexiones, etc.).
Este invento, también se podrá aplicar en sistemas de producción en línea, como en un packing. O reconocimiento de fruta madura, lo que permitiría contar con tecnología de cosecha robótica 24-7 ¿Qué tal?
Con este invento, se espera poder producir chips de mucho menor tamaño, más rápidos, y con menor consumo de energía. Pero también, con este invento, cabe consignar que la humanidad está un paso más cerca de la inteligencia artificial.