
El comité de expertos acaba de hacer una nueva estimación del precio del cobre para los próximos diez años.
La nueva estimación del comité de expertos del cobre –que recién fue publicada este sábado- fue de sorprendentes US$ 2,57 la libra.
Lo sorprendente es el contraste señalado por el presidente de Codelco, Oscar Landerreche, quien en reiteradas ocasiones ha dicho que el precio de largo plazo es US$ 2 la libra. Que da lo mismo si uno lo mira en 100, 50 ó 30 años, el precio de largo plazo es US$ 2.
¿Por qué entonces el Ministerio de Hacienda insiste en tener un «comité de expertos» [todos chilenos, ningún extranjero] que hace esta estimación con un horizonte de sólo diez años?
No hay una respuesta clara. Pero si uno fuera mal pensando, diría que es para no tener que hacer un ajuste del gasto fiscal en forma muy violenta en año de elecciones.
Esto se condice con las proyecciones de la Dirección de Presupuesto sobre el déficit fiscal para los próximos años, los que serían de -1,4% del PIB en 2016, -1,3% en los dos años siguientes y -1,1% del PIB en 2019. De ser correctas estas proyecciones, el déficit total acumulado a 2019 en los próximos cuatro años sería de 5,1% del PIB.
No es bueno para el país acumular déficits, porque eso significa que se acumula deuda. Aunque es cierto que hoy las tasas de interés en Japón y Europa son negativas y por ese lado, al país le podría convenir endeudarse. No obstante se supone que las cuentas fiscales deben permanecer dentro de rango cercano a cero, es decir que el fisco no gasta más de lo que genera (saldo neutral).
¿Qué implica el déficit permanente? Para los exportadores, un dólar más bajo que el que debería, ya que cada vez que aumenta el gasto fiscal, se empuja al tipo de cambio a la baja.
Para las personas, las importaciones se abaratan y los pasajes avión [un poco].
La otra implicancia es para el próximo gobierno, el que tendrá una situación fiscal restringida. Que tendrá que pedir autorización para endeudarse en el Congreso y tendrá que lidiar con una empresa como Codelco, que ya no será una fuente recursos. Por el contrario -muy probablemente- será una fuente de egresos y conflictos.
Mientras no sinceremos las cuentas públicas, dejemos de traspasarle problemas al gobierno siguiente y sigamos viendo al Codelco como una empresa del Gobierno y no como una empresa del Estado, vamos a seguir jugando al límite con la regla fiscal, la clasificación de riesgo país y con el tipo de cambio como variable de ajuste a problemas que no tienen nada que ver con el sector externo de nuestro país.