
Las cosechas de frutas de toda Francia se vieron afectadas por una fuerte helada el pasado fin de semana, con temperaturas que en algunas regiones descendieron por debajo de los 7 grados.
Tras un invierno inusualmente suave, los fruticultores franceses se han visto afectados el pasado fin de semana por temperaturas de hasta -8ºC, y los viticultores han tenido que encender velas para descongelar las viñas.
Según Vergers Ecoresponsables, el representante de la fruta de pepita y de carozo cultivada de forma sostenible en Francia, las temperaturas alcanzaron su punto más bajo desde hace 75 años.
«En los huertos, los arboricultores lucharon toda la noche», reveló la empresa en su página de Linkedin . «En algunas regiones, las temperaturas han bajado a -7°C o -8°C. La aspersión es la técnica de protección más eficaz, aunque con esas temperaturas salvar el cultivo es difícil. Tanto para el riego como para la protección contra las heladas, el acceso al agua es esencial para los arboricultores.»

Otros países
En Suiza, según un informe de The Independent, frutas como los damascos, ciruelas para pasas y cerezas corrieron peligro por las heladas, mientras que una preocupación similar sufrieron los productores de manzanas y otras frutas en Bélgica y los Países Bajos.
Cabe recordar que el año pasado una dañina helada de abril fue definida por los científicos como «probablemente la mayor catástrofe agrícola de principios del siglo XXI», atribuyendo su ocurrencia al Cambio Climático.
El momento de la helada del año pasado fue comparable a la reciente helada, ya que se produjo entre el 6 y el 8 de abril, tras un periodo de calor igualmente prolongado, durante el cual las hojas jóvenes de las plantas quedaron expuestas.