Desde hoy y hasta el 13 de septiembre se celebra en el Hotel Intercontinental de Chile, la 56ª sesión del Comité del Codex sobre Residuos de Plaguicidas (CCPR56), encuentro coorganizado por China y Chile que por primera vez se co-preside y realiza fuera del país anfitrión habitual.
La cita reúne a delegaciones de los 189 Estados miembros, organismos observadores, FAO y OMS, con más de 250 delegados que abordarán una agenda crítica para la armonización de Límites Máximos de Residuos (LMR) y la facilitación del comercio de frutas como uvas, manzanas, arándanos y cerezas, sin transar la protección al consumidor. El LMR , es el Límite Máximo de Residuos de un plaguicida que la norma permite legalmente en un alimento o pienso.
El presidente del CCPR, Dr. Weili Shan, subrayó que los miembros “han mostrado especial interés en avanzar a CAC48 los LMR de plaguicidas y en establecer el calendario y la lista de prioridades para el trabajo del próximo año”. Destacó, además, el tema 10 del programa, orientado a fortalecer la colaboración operativa entre el CCPR y la JMPR para abordar el rezago en evaluaciones y responder a la demanda global de LMR: “La eficiencia se ha convertido necesariamente en un objetivo muy importante en toda la labor del Codex”, afirmó, citando la coordinación con el CCRVDF como ejemplo de buen desempeño.

Para Chile y la región, la sede en Santiago tiene un valor estratégico. “Que China haya invitado a Chile a ser sede en 2025 reconoce el trabajo que el país realiza en el Codex desde 1969 y refuerza la confianza en Chile como socio confiable en temas alimentarios y de cooperación multilateral”, señaló Víctor Rivera, coordinador de Asuntos Internacionales y Regulatorios de ACHIPIA.
Recordó que el subcomité nacional del CCPR, coordinado por SAG y ACHIPIA, integra a instituciones públicas, sector privado y academia, y ha impulsado directrices más inclusivas para fitosanitarios usados en países en desarrollo, además de alternativas más seguras y sostenibles para el control de plagas.
En cuanto al aterrizaje regulatorio, Rivera precisó que Chile adopta tradicionalmente las normas del Codex a través del Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) del MINSAL, con tolerancias de residuos fijadas en la Norma Técnica N° 209. “Desde el Comité Nacional del Codex —coordinado por ACHIPIA— se recomienda a los ministerios competentes la incorporación de los textos del Codex en la regulación nacional. Lo ideal es implementar las decisiones lo antes posible para dar certezas y facilitar la actividad agrícola”, indicó. Recalcó que los LMR no son umbrales toxicológicos, aunque su establecimiento considera los riesgos para la salud a corto y largo plazo; MINSAL y SAG mantienen programas de monitoreo del cumplimiento.
Sobre la posición técnica de Chile en CCPR56, Rivera explicó que la agenda está predefinida y que los países trabajan en grupos de trabajo que elevan recomendaciones al Comité: “El subcomité nacional del CCPR elabora la posición país, procurando salvaguardar los intereses del sector productivo y la coherencia con las políticas sectoriales; luego la aprueba el Comité Nacional del Codex, instancia intersectorial donde participan ministerios con competencia en alimentos, el CRUCH, SOFOFA y asociaciones de consumidores”.
Uno de los ejes tácticos será reducir brechas en “usos menores” y acompañar los recambios varietales. Eduardo Aylwin, del Área de Evaluación de Riesgos de ACHIPIA y copresidente de CCPR56, recordó que el Codex actualizó la agrupación de cultivos para facilitar la extrapolación de LMR a grupos y subgrupos. Además, destacó el acuerdo del MINAGRI/ACHIPIA con la Minor Use Foundation (MUF) para generar estudios supervisados de residuos bajo GLP en Chile y presentarlos a la JMPR, fortaleciendo la capacidad técnica y analítica local para LMR de interés exportador.

En materia de control y comunicación de riesgo, Eduardo Aylwin puntualizó que ACHIPIA no tiene competencias directas de fiscalización, aunque puede coordinar a los servicios competentes para una ejecución eficiente de planes de muestreo y análisis. Más allá de los LMR, agregó, la hoja de ruta nacional promueve el Manejo Integrado de Plagas, el desarrollo de bioplaguicidas y sistemas como agricultura orgánica y agroecología, junto con decisiones regulatorias recientes que han prohibido moléculas de mayor preocupación toxicológica, como clorpirifos, azinfos metil, paraquat y metomilo.
Con la eficiencia regulatoria y la cooperación regional como hilos conductores, el CCPR56 aspira a acelerar la armonización de LMR, reducir barreras técnicas y dar mayor previsibilidad a exportadores e importadores, al tiempo que fortalece la protección del consumidor. Las definiciones que salgan de Santiago marcarán la pauta para la próxima ronda de decisiones en el Codex y el calendario de trabajo con la JMPR.