Un influyente informe 2025 de la Comisión EAT-Lancet ha puesto de relieve la urgencia de adoptar dietas ricas en plantas, repletas de frutas y verduras, como eje central de una transformación global necesaria. Según el estudio, este cambio de paradigma en los sistemas alimentarios no solo podría prevenir cerca de 15 millones de muertes prematuras al año, sino que también es crucial para la salud del planeta.
El informe, que se basa en la evidencia más reciente y modelos avanzados, establece la hoja de ruta para que 9.600 millones de personas puedan alimentarse de forma nutritiva y equitativa para 2050, manteniéndose dentro de los límites ambientales críticos.
La Comisión EAT-Lancet concluyó que actualmente menos del 1% de la población mundial se encuentra en el «espacio seguro y justo», donde se satisfacen los derechos y las necesidades alimentarias de las personas dentro de los límites planetarios.
Las desigualdades son profundas:
Sin embargo, el informe señala que reestructurar los sistemas alimentarios podría generar un retorno de 5 billones de dólares al año a través de una mejor salud y ecosistemas restaurados, una cifra que es más de diez veces la inversión necesaria estimada.
El informe subraya los beneficios de la Dieta de Salud Planetaria, que enfatiza una ingesta alta de alimentos de origen vegetal, cantidades moderadas (y opcionales) de alimentos de origen animal, y una reducción de azúcares añadidos, grasas saturadas y sal. Su adopción reduciría significativamente el impacto ambiental de la mayoría de las dietas actuales.
Para alcanzar estos objetivos, el estudio describe ocho soluciones clave, que incluyen:
El informe propone una reestructuración productiva que implica la contracción de ciertos sectores (por ejemplo, una reducción del 33% en la producción de carne de rumiantes) y una expansión masiva de otros (un aumento del 63% en la producción de frutas, verduras y frutos secos).
La Comisión exige acciones políticas urgentes y una realineación de los incentivos financieros globales, solicitando subsidios que hagan que los alimentos saludables y nutritivos sean más accesibles para todos.
Johan Rockström, copresidente de la Comisión, afirmó que el informe proporciona las directrices más claras hasta la fecha y demuestra que la transformación de los sistemas alimentarios es «esencial para garantizar un futuro seguro, justo y sostenible para todos».
Diversos grupos de la industria han reaccionado: