La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha puesto en marcha la actualización de la regulación para usar la etiqueta europea de conformidad en frutas, hortalizas y plátanos de la Comunitat Valenciana. El Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) publicó la Orden que establece el procedimiento de autorización, sustituyendo la normativa de 2009 y adaptando el sistema al Reglamento de Ejecución (UE) 2023/2430.
El objetivo es ofrecer a los operadores un distintivo oficial que acredite calidad y fiabilidad y que, al mismo tiempo, simplifique la tramitación.
El valor del distintivo radica en su poder de diferenciación comercial. La etiqueta certifica que la partida cumple las exigentes normas comunitarias de comercialización y que el operador sostiene controles internos de calidad reconocidos y un historial de cumplimiento riguroso.
Para productores y exportadores, este sello se traduce en mayor transparencia frente a clientes europeos, reducción de asimetrías de información y un refuerzo tangible de prestigio en destinos donde la confianza documental pesa tanto como el aspecto del producto.
La nueva orden incorpora medidas de simplificación administrativa clave para el tejido hortofrutícola valenciano. La tramitación será íntegramente electrónica, se introducen declaraciones responsables que reducen la documentación exigida y se fija un plazo máximo de resolución de tres meses.
Además, la autorización tendrá una validez de cinco años, renovable por periodos iguales, lo que ofrece estabilidad regulatoria y previsibilidad en la planificación comercial. La Conselleria publicará en su web el listado de operadores e instalaciones autorizadas, aportando trazabilidad pública al sistema. La implantación se realizará con recursos ya disponibles en la Generalitat, sin gasto adicional para las arcas públicas.
Podrán solicitar la autorización las empresas con instalaciones en la Comunitat Valenciana dedicadas a la preparación y expedición de frutas, hortalizas o plátanos, siempre que cuenten con personal cualificado, infraestructuras adecuadas y un sistema propio de control de conformidad.
Este distintivo europeo es la culminación documental de un esquema interno de control que garantiza homogeneidad y conformidad lote a lote. En un entorno de márgenes ajustados y mercados cada vez más exigentes, el sello actúa como argumento comercial y como salvoconducto operativo en inspecciones y auditorías de clientes.
Para el sector, el movimiento refuerza el liderazgo histórico de la Comunitat Valenciana en frutas y hortalizas. La etiqueta europea se colocará como un diferenciador visible y verificable en el punto de compra mayorista y en la relación B2B con cadenas y distribuidores, facilitando la negociación en programas de suministro y contratos donde la certificación de conformidad es condición de entrada.
Al mismo tiempo, alinear el procedimiento autonómico con el Reglamento de Ejecución (UE) 2023/2430 reduce fricciones administrativas y evita duplicidades documentales frente a otras autoridades y mercados.
En la práctica, los operadores interesados deberán acreditar la existencia y funcionamiento de su sistema de control de conformidad, la capacitación del personal y la idoneidad de sus instalaciones, presentar la solicitud por vía electrónica y acompañarla de la declaración responsable prevista.
Una vez autorizados, podrán identificar sus productos con el distintivo europeo, reforzando la propuesta de valor de cada partida y aportando seguridad a sus compradores. La visibilidad del registro público de autorizados añadirá un plus de confianza en la cadena.
Con esta actualización, la Generalitat blinda un instrumento de competitividad basado en la calidad verificable. Para productores y exportadores, el sello deja de ser un “extra” para convertirse en una credencial estratégica: diferencia en origen, credibilidad en destino y un puente regulatorio directo hacia los estándares que mandan en el mercado europeo.