Con la Región de Coquimbo como telón de fondo, el lunes se inauguró en La Serena el XV Congreso Nacional de la Ciencia del Suelo, una cita bienal organizada por la Sociedad Chilena de la Ciencia del Suelo y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), que hasta el jueves 30 reunirá a más de 200 investigadores, profesionales, estudiantes y actores del sector para discutir resultados, prioridades y alianzas en torno a la gestión sostenible del recurso suelo. Para la agrofruticultura, el mensaje fue que la productividad futura dependerá de decisiones técnicas e institucionales que se tomen hoy.
La apertura estuvo a cargo de la presidenta de la Sociedad Chilena de la Ciencia del Suelo, Dra. Claudia Rojas Alvarado, quien subrayó la masiva respuesta científica —179 trabajos recibidos— y la necesidad de renovar redes entre generaciones para abordar desafíos ambientales y sociales.
El director regional de INIA Intihuasi, Dr. Claudio Balbontín, puso el acento en el contexto regional: degradación y desertificación avanzan, y la agricultura de secano y la fruticultura de exportación requieren una mirada integral que conecte agua, fertilización, nutrientes y prácticas de manejo con el suelo como “corazón del ecosistema”.
El tono internacional lo marcó la conferencia magistral del Dr. Thierry Lebeau (Universidad de Nantes, Francia), especialista en microbiología ambiental y suelos contaminados, quien defendió la fitogestión como estrategia para compatibilizar salud del suelo, seguridad alimentaria y remediación.

Destacó metodologías que combinan fitoextracción de metales con bioaumentación —por ejemplo, asociaciones vegetales con bacterias Pseudomonas productoras de sideróforos— para acelerar la captura vegetal de elementos traza, con ventajas in situ, costos relativos bajos y opción de valorizar biomasa en energía o catalizadores verdes. Para la industria, las soluciones de biorremediación pueden integrarse a planes de cumplimiento y diferenciación ambiental.
El primer gran hito institucional fue el panel “¿Por qué Chile necesita una Ley Marco de Suelos? Avances y desafíos del proceso”, que revisó el estado del Boletín 14.714-01: ingresado al Senado en 2021, aprobado en general en enero de 2022 y con indicaciones del Ejecutivo en 2024 para robustecer el texto. Participaron, entre otras, la profesora titular Dra. Mónica Antilén y la senadora Carmen Gloria Aravena; el consenso: una ley basada en evidencia científica, con enfoque integral, gobernanza coordinada y participación efectiva, para proteger, restaurar y gestionar los suelos en todo el territorio. Para productores y exportadores, una norma marco significaría reglas claras, trazabilidad ambiental y alineamiento con compromisos internacionales y mercados exigentes.
En paralelo, comenzaron las sesiones técnicas que cruzan ciencia y adopción en campo: desde espectroscopía NIR portátil para predecir pH y levantamientos digitales de suelos para agricultura de precisión, hasta manejo de carbono, biocarbón y propiedades físico-hídricas en hortalizas bajo invernadero; además, posters científicos con interacción directa entre autores y asistentes.
La organización remarcó el rol de empresas y servicios analíticos —biológicos, insumos y control de calidad— como puente entre laboratorio y predio, clave para escalar prácticas de manejo regenerativo y cumplir estándares de sostenibilidad de la cadena.
Con esta primera jornada, el congreso se posiciona como espacio de transferencia de conocimiento y articulación público-privada. La expectativa para la agrofruticultura es concreta: que la evidencia presentada se traduzca en paquetes tecnológicos adoptables —desde diagnóstico y monitoreo, hasta restauración y remediación— y que la discusión legislativa gane ritmo para dotar al país de un marco moderno que blinde la base productiva de largo plazo: el suelo.
Las actividades continuarán en La Serena hasta el jueves 30 de octubre, con nuevas plenarias, mesas redondas y tracks temáticos.