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Marruecos y su oferta ultra-temprana de arándanos

  • Proyecciones de 74–83 mil toneladas y más de US$500 millones en retornos ubican a Marruecos entre los cuatro mayores exportadores.

Marruecos atraviesa una fase de expansión y posicionamiento internacional del arándano.  Según el reporte anual de la International Blueberry Organization (IBO), el país ha aumentado con fuerza su base productiva y avanza hacia cosechas y despachos cada vez más tempranos, apoyado en nueva genética y una horticultura protegida de rápida adopción.

Entre 2020 y 2024, la superficie de arándano creció desde 2.850 a 4.829 hectáreas —un salto de 69%, equivalente a un 14% anual compuesto—, de acuerdo con datos sectoriales citados por Fluctuante y recogidos por la IBO. Este crecimiento se explica por la diversificación territorial, la incorporación de variedades de alto desempeño poscosecha y el manejo intensivo bajo invernadero.

El desarrollo comenzó en el eje Loukos–Gharb, al norte, con variedades de baja necesidad de frío, y ganó escala en Agadir (Souss-Massa) con genética southern highbush y estructuras tipo “canario”, adaptadas al clima local para ganar precocidad. Estudios técnicos sobre berries en Souss-Massa describen precisamente la adopción del invernadero “canario modificado” como estructura dominante en los montajes de protección, combinada con cultivo sobre sustrato y riego tecnificado.

 Marruecos concentra su ventana exportadora entre enero y mayo —con mayor protagonismo entre enero y abril para el abastecimiento europeo temprano— y muestra picos entre marzo y abril, según balances de mercado y análisis de campañas recientes. Ese posicionamiento reduce la competencia con Sudamérica tardía y con España en sus primeras semanas, a la vez que favorece la rotación en retail por cercanía logística a la UE.

El tercer polo productivo, Dajla —1.200 km al sur de Agadir—, agrega un componente disruptivo: cosechas ultra-tempranas desde octubre gracias al cultivo en invernadero plano y en sustrato, de 4 a 8 semanas antes que el resto del país. Con los primeros embarques de Dajla y Agadir, la campaña 2025/26 abrió en octubre, confirmando el adelantamiento estructural de la oferta marroquí.

Planta desaladora de Chtouka

La expansión se sustenta, además, en inversiones hídricas en zonas áridas. La planta desaladora de Chtouka–Agadir opera hoy con 275.000 m³/día y tiene en marcha una ampliación a 400.000 m³/día, con esquema de uso mixto urbano-agrícola y participación público-privada. Esta capacidad permite mitigar la escasez y estabilizar curvas de producción en el corazón del clúster de Souss-Massa.

En 2024, llegó del séptimo al cuarto lugar mundial por volumen exportado, con estimaciones entre 74.000 y 83.000 toneladas y retornos superiores a US$500 millones, de acuerdo con Eurofruit/Fruitnet, ItalianBerry y reportes de la prensa económica local. El dinamismo se apoya en la demanda europea y en mayores envíos a Europa del Este, donde 2024 registró marcas históricas.

Para productores y exportadores, la ecuación competitiva marroquí combina tres piezas. La primera es la precocidad, sostenida por clima, invernaderos y manejo sobre sustrato, que permite abrir la temporada europea con fruta consistente en firmeza, calibre y bloom. La segunda es la renovación varietal agresiva orientada a vida de anaquel, un factor clave para defender precio en semanas de alto flujo. La tercera es la logística de corta distancia hacia la UE, que reduce tiempos y riesgos con respecto a orígenes ultramarinos. Análisis sectoriales sitúan el “mejor” tramo de disponibilidad entre marzo y junio, con un ramp-up que comienza en diciembre y toma velocidad desde enero.

El mapa no está exento de desafíos

 

En Agadir persiste la presión hídrica —de ahí la relevancia de la desalación— y en el norte la estacionalidad de la mano de obra compite con otras cosechas; incluso eventos climáticos puntuales, como crecidas en Dajla, han afectado áreas específicas sin comprometer el balance nacional. Gestionar estos riesgos con planificación de cosecha, segmentación de calidades y válvulas de ajuste hacia congelado forma parte del aprendizaje reciente de la industria.

Las proyecciones apuntan a nuevas alzas de superficie hacia 2030 y a exportaciones por sobre 100–120 mil toneladas si se mantiene la trayectoria tecnológica y de inversión. Informes de la IBO y de medios especializados estiman para 2024/25 una temporada en torno a 80.000 toneladas, mientras actores de mercado confirman que Marruecos seguirá ganando peso en el invierno boreal gracias a Dajla y a la consolidación de Agadir.

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