La industria chilena de frutas congeladas ha consolidado un ciclo de expansión sin precedentes, impulsada por una mayor tecnificación y la diversificación de su oferta exportable. Durante el último año, el sector registró un incremento del 26% en volumen y un 30% en valor, alcanzando las 225 mil toneladas enviadas al exterior con retornos que superaron los US$715 millones.
Según destaca una publicación de Portalfruticola.com, este crecimiento se ha mantenido firme en el inicio de 2026, respaldado por una industria más profesionalizada y el uso de plantas de última generación que permiten a Chile competir con los principales actores globales. Gonzalo Bachelet, presidente de ChileAlimentos, señaló que la recuperación del rubro es notable, destacando especialmente el papel de los arándanos, que hoy representan el 46% del total de los envíos congelados debido a un cambio estructural donde fruta que antes se vendía fresca ahora se orienta al procesamiento.
Otro de los protagonistas de este auge es la frambuesa, que ha logrado un repunte del 70% gracias a la incorporación de nuevas variedades y la cosecha mecánica en el sur del país. No obstante, la sorpresa del sector ha sido la irrupción de la cereza congelada. Aunque todavía representa volúmenes menores en comparación con los berries, registró un impresionante crecimiento del 97% en el último periodo, aprovechando frutos que, pese a no cumplir con los estándares estéticos para el mercado fresco, mantienen una calidad extraordinaria para el consumo congelado.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino para estos productos, donde existe una demanda creciente por mezclas innovadoras. Con la disponibilidad de materia prima y la apertura de nuevos mercados, la industria proyecta un escenario favorable para seguir posicionando a Chile como un referente estratégico en el comercio internacional de alimentos procesados.