Chile será por primera vez anfitrión del XI Congreso Latinoamericano de Agroecología, una cita que se realizará en Santiago entre el 25 y el 27 de noviembre de 2026 y que marcará un nuevo hito para la discusión regional sobre agricultura sostenible, sistemas alimentarios y resiliencia territorial.
Bajo el lema “Compartiendo experiencias desde el Sur del mundo; diversidad, resiliencia y acción para la transición agroecológica”, el encuentro convocará a actores del mundo rural y urbano, universidades, centros de investigación, organizaciones sociales y comunidades vinculadas a la agroecología en América Latina.
El congreso se venía realizando en otros contextos agroecológicos de la región, con sus ediciones más recientes en Costa Rica en 2022 y Paraguay en 2024, donde fue aprobada por unanimidad la propuesta de trasladar la siguiente versión a Santiago. Para la organización, esta nueva localización amplía el debate porque instala por primera vez el encuentro en un clima mediterráneo, cruzado por fenómenos como la sequía, la crisis hídrica y la presión del cambio climático sobre la agricultura y los territorios.
La sede principal será la Casa Central de la Universidad de Chile, ubicada en pleno centro de Santiago, con espacios complementarios en el Hotel Plaza San Francisco. La elección de la universidad también responde al peso institucional del anfitrión: la propia organización recuerda que la Universidad de Chile, fundada en 1842, es la casa de estudios más antigua del país y una de las instituciones públicas más influyentes de América Latina.
En la práctica, la organización del congreso descansará sobre tres pilares. El primero es la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), creada en 2007 como una red científica y académica orientada a promover la agroecología en sus dimensiones productiva, económica, social, ecológica, cultural y política. El segundo es SOCLA Chile, su capítulo nacional, que trabaja en capacitación, investigación y difusión de la agroecología articulando comunidad científica, profesionales y territorios. Y el tercero es la Universidad de Chile, particularmente a través de la Facultad de Ciencias Agronómicas y del Magíster en Agroecología, programa que comenzó en 2024, es coordinado por Andrés Muñoz-Sáez y figura acreditado hasta 2028.
La Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile subraya que lleva más de 91 años contribuyendo al desarrollo de la agricultura nacional mediante formación, investigación y uso sustentable de los recursos naturales, mientras que su Magíster en Agroecología declara como objetivo formar especialistas capaces de diseñar sistemas agroalimentarios sostenibles, con resguardo de la biodiversidad, la seguridad y la soberanía alimentaria. Ese perfil ayuda a explicar por qué la universidad no solo albergará el evento, sino que también aparece como uno de sus articuladores académicos más relevantes.
A nivel local, la conducción del congreso estará encabezada por Andrés Muñoz-Sáez, académico del Departamento de Producción Agrícola y coordinador del Magíster en Agroecología. A él se suma un comité organizador integrado por Osvaldo Salazar, Roxana Bórquez, Cecilia Baginsky y Gabriela Lankin, todos académicos de la Facultad de Ciencias Agronómicas, además de Patricio Camoglino, vicepresidente de SOCLA Chile e integrante de INDAP, Alejandra Muñoz, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Gustavo Curaqueo, de la Universidad Católica de Temuco. En la etapa inicial del proceso, la Universidad de Chile también informó que el evento espera respaldo de instituciones como INDAP, FAO-Chile, IICA-Chile, ANAMURI, CONAGRO y la Universidad de California-Davis, entre otras.
En cuanto a su contenido, el congreso ya tiene definidos cinco grandes ejes temáticos: diseño, manejo y transición de agroecosistemas; sistemas agroalimentarios, economías para la vida y salud; género y liderazgos en las transiciones agroecológicas; educación, diálogo de saberes y expresiones transformadoras; y acción social colectiva, autonomía y políticas públicas.
No se tratará solo de un encuentro técnico sobre producción, sino de una cita que buscará conectar biodiversidad, semillas, salud, economías locales, pueblos originarios, juventudes, organización comunitaria y gobernanza de bienes comunes como la tierra, el agua y las semillas.
La programación también contempla un curso precongreso y salidas a terreno el 27 de noviembre, con el objetivo de acercar a los asistentes a experiencias agroecológicas locales. Junto con ello, el sitio oficial ya publica valores de inscripción diferenciados por categoría: en etapa temprana, hasta el 14 de agosto, van desde $50.000 para estudiantes, campesinos y representantes indígenas, hasta $150.000 para público general; desde el 15 de agosto, las tarifas subirán a un rango de $70.000 a $180.000. El portal, además, ya informa plantillas para postulación, aunque algunas secciones todavía aparecen en proceso de ajuste y la recepción formal de trabajos se anuncia como próxima a habilitarse.
En el plano de los nombres confirmados, el congreso exhibe una mezcla de referentes científicos y voces territoriales. Entre los conferencistas internacionales aparecen Miguel Altieri, referente mundial de la agroecología y egresado de la Universidad de Chile; Lucas Garibaldi, investigador argentino especializado en biodiversidad y servicios ecosistémicos; Inés Gazzano, de Uruguay; Juliana Merçon, vinculada a educación, aprendizaje social e interculturalidad; y Anderson Amaro, ligado a la CLOC-Vía Campesina y al Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil. En el plano nacional, ya figuran Alejandra Muñoz y Mirtha Gallardo, esta última como dirigenta rural y guardiana de semillas de la Región de Coquimbo.
Más allá de la agenda específica, el XI Congreso Latinoamericano de Agroecología aparece como una plataforma de alto contenido político, académico y territorial para una región que enfrenta simultáneamente crisis climática, degradación de suelos, pérdida de biodiversidad, inseguridad alimentaria y tensiones por el uso del agua. En ese contexto, que Chile sea sede por primera vez no solo fortalece su visibilidad dentro de la red latinoamericana de agroecología: también lo obliga a poner sobre la mesa sus propios desafíos estructurales, desde la sequía y los conflictos socioambientales hasta la necesidad de transitar hacia sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.
Para más información y envío de trabajos: https://congresos.soclaglobal.com/