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 Argentina enfrenta una desafiante campaña de manzanas  

  • La temporada 2026 de manzanas en Argentina enfrenta una fuerte contracción productiva debido al impacto de heladas tardías, granizo y añerismo en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. La menor disponibilidad de fruta ya impacta a la industria, reduce las exportaciones y tensiona a toda la cadena frutícola regional.  

 

La temporada 2026 de manzanas en Argentina atraviesa un escenario desafiante en las regiones productoras de Río Negro y Neuquén. Las heladas tardías, las tormentas de granizo y afectaron la producción, reduciendo tanto el volumen como la calidad de la fruta disponible para el mercado interno, la exportación y la industria, dio a conocer Más Producción

De acuerdo con cifras difundidas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), los destinos comerciales de la manzana —mercado interno, exportación e industria— totalizaron durante el primer cuatrimestre del año poco más de 164.400 toneladas.

La cifra representa una caída de 27% respecto del mismo período de 2025 y un retroceso de 17% frente al promedio de las últimas cinco campañas.

Dentro del sector, la baja productiva no genera sorpresa. Desde la primavera pasada, las condiciones climáticas comenzaron a encender señales de alerta debido al impacto de las heladas tardías sobre la floración y el cuaje de la fruta. Posteriormente, las tormentas de granizo agravaron aún más el escenario, afectando tanto el volumen cosechado como la calidad comercial de la producción.

A ello se sumó el tradicional fenómeno de añerismo, comportamiento fisiológico característico del manzano que alterna temporadas de alta y baja producción, debilitando la capacidad productiva de los árboles tras campañas de elevada carga frutal.

La industria, el segmento más golpeado 

El sector industrial fue el principal afectado por la caída productiva de esta campaña. Entre enero y abril, el volumen destinado al procesamiento industrial apenas superó las 72.200 toneladas, registrando una caída interanual de 38% y una baja de 22% respecto del promedio de las últimas cinco temporadas.

Este comportamiento confirma el histórico rol de la industria como “variable de ajuste” dentro de la actividad frutícola regional. En años de abundante producción, el procesamiento absorbe excedentes mediante la elaboración de jugos concentrados, sidras o fruta deshidratada. Sin embargo, cuando la cosecha disminuye, es el primer segmento en resentirse.

Las empresas priorizan el envío de fruta fresca a mercados con mayor rentabilidad comercial, relegando la fruta para procesamiento industrial.

 

Exportaciones aceleran su caída 

El segmento exportador también enfrenta un escenario complejo. Durante el primer cuatrimestre del año, las exportaciones argentinas de manzana totalizaron poco más de 18.100 toneladas, lo que representa una disminución de 34% frente al mismo período del año pasado y una caída de 25% respecto del promedio 2021-2025.

Además, la contracción exportadora se ha intensificado con el paso de los meses. Mientras en el primer trimestre la caída rondaba el 30%, durante abril el retroceso superó el 40%.

Parte importante de esta situación responde al mejor desempeño del mercado interno, donde muchas empresas encontraron condiciones comerciales más atractivas y mejores precios que en los mercados internacionales.

 

El mercado interno gana protagonismo 

A diferencia del mercado exportador, el consumo doméstico ofrece ventajas como pagos más rápidos, menores costos logísticos y mayor flexibilidad comercial, factores especialmente relevantes en un contexto de menor disponibilidad de fruta y mayores necesidades financieras.

Como resultado, una parte importante de la fruta originalmente destinada a exportación fue redireccionada al mercado local.

Durante los primeros cuatro meses del año, el mercado interno absorbió más de 69.400 toneladas de manzana, registrando una caída de solo 7% respecto del año anterior y de 10% frente al promedio de las últimas cinco campañas, posicionándose como el segmento más estable de la actividad.

Stocks en frío serán clave para dimensionar la temporada 

El sector espera ahora la confirmación de los stocks de fruta almacenada en frío, variable clave para determinar el tamaño real de la cosecha 2026 en el Alto Valle.

Las primeras estimaciones indican que los inventarios también registraron una importante caída producto de las pérdidas generadas durante la temporada. De confirmarse esta tendencia, Argentina enfrentaría una de las campañas de manzanas más ajustadas de los últimos años.

 

Un escenario desafiante para toda la cadena frutícola 

La menor disponibilidad de fruta ya comienza a impactar en toda la cadena productiva. Los empaques operan con menores volúmenes, las industrias procesadoras reducen actividad y las exportadoras enfrentan crecientes dificultades para cumplir sus programas comerciales.

Al mismo tiempo, el menor ingreso de fruta ha fortalecido los precios internos, beneficiando a quienes lograron mantener fruta de buena calidad.

Sin embargo, el problema de fondo continúa siendo estructural. La fruticultura regional sigue altamente expuesta a eventos climáticos extremos, problemas de competitividad y a la fuerte dependencia de los ciclos productivos de la manzana.

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