El control de la Drosophila suzukii, conocida comúnmente como la mosca de alas manchadas, enfrenta un punto de inflexión en la fruticultura chilena. Según ha planteado la especialista Carolina Yáñez, ingeniera agrónoma e investigadora de la Fundación para el Desarrollo Frutícola, FDF, es imperativo que los productores abandonen el enfoque de control reactivo —aquel que se ejecuta únicamente cuando la plaga ya es visible o el daño en la fruta es inminente— para dar paso a una gestión preventiva y estratégica fundamentada en el análisis de datos.
La experta sostiene que la eficacia en el manejo de esta plaga no depende exclusivamente de las aplicaciones químicas, sino de la capacidad de anticiparse a su comportamiento. Esto implica integrar el monitoreo constante con modelos predictivos que consideren variables climáticas y el estado de maduración de los cultivos. Al utilizar datos precisos, los agricultores pueden identificar los momentos de mayor riesgo y aplicar medidas de control de forma oportuna, optimizando recursos y reduciendo la carga de residuos en los frutos.
Recientemente la profesional participó en el 16th DrosEU Meeting & Drosophila suzukii International Conference celebrado en Montpellier, Francia, donde la ingeniera agrónoma, representó a Chile en el prestigioso encuentro que congrega a expertos mundiales en genética y entomología. Durante la jornada, uno de los hitos más significativos fue la invitación formal extendida a Yáñez para que Chile se incorpore a la red internacional de ciencia ciudadana “Melanogaster: Catch The Fly!” (MCTF). Esta iniciativa es liderada por la investigadora Josefa González del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, junto a la organización de divulgación «La Ciència Al Teu Món», contando además con el respaldo de instituciones como la Universidad Autónoma de Barcelona y el consorcio DrosEU.
El programa MCTF tiene como objetivo fundamental conectar la investigación avanzada en genómica de la adaptación con comunidades educativas, involucrando directamente a escuelas de entornos rurales en la recolección de datos científicos. Actualmente, esta red ya opera en más de 20 establecimientos educacionales distribuidos en Europa y América, vinculándolos con centros de investigación de alto nivel para fomentar el conocimiento científico desde la base escolar.

La potencial implementación de este programa en Chile permitiría acercar la ciencia de frontera a estudiantes locales, fortaleciendo la formación técnica en pilares estratégicos para la fruticultura nacional como la vigilancia fitosanitaria, la biología de insectos y la adaptación ante el cambio climático. Para la Fundación para el Desarrollo Frutícola, esta colaboración se alinea con su visión de integrar la ciencia aplicada y la innovación con la formación de capital humano, buscando siempre una agricultura más sostenible y competitiva frente a las exigencias de los mercados globales. En los próximos meses, se proyecta el inicio de reuniones técnicas para evaluar la ejecución del programa en el país y explorar nuevas sinergias entre la educación, la investigación y el sector productivo.
El llamado es a la profesionalización del monitoreo y a la colaboración entre los diversos actores del sector para compartir información técnica. Para la especialista, la transición hacia una estrategia basada en datos es el único camino para transformar una amenaza constante en un desafío manejable y predecible dentro de la cadena productiva.
Yáñez destaca que Chile se encuentra en una posición de liderazgo técnico en la región, avanzando en soluciones innovadoras como la Técnica del Insecto Estéril (TIE) y el uso de controladores biológicos. Sin embargo, enfatiza que estas herramientas deben ser parte de un plan integral. El manejo preventivo no solo protege la sanidad del huerto, sino que asegura la sostenibilidad económica del sector exportador, especialmente en cultivos críticos como las cerezas y los berries, donde la presión de la plaga ha sido históricamente alta.
En este marco, News Frutas de Chile conversó con Carolina Yáñez para conocer cómo evalúa los avances en país respecto al abordaje de esta plaga y dónde se debería poner el énfasis.

¿Cómo evalúas los avances en Chile respecto a esta plaga. Dónde se debería poner el énfasis?
En Chile, considero que debemos avanzar especialmente en tres aspectos: primero, fortalecer el monitoreo predictivo y la toma de decisiones basada en datos; segundo, ampliar la mirada desde el huerto hacia el territorio completo, incorporando zonas extra-prediales y fuentes de reinfestación; y tercero, acelerar la evaluación de herramientas innovadoras como la Técnica del Insecto Estéril (TIE), biocontrol y tecnologías emergentes que permitan reducir dependencia de estrategias exclusivamente químicas. Durante el encuentro hubo un fuerte foco en integración de TIE, control genético y modelos que combinan distintas tácticas, lo que confirma que el futuro del manejo será cada vez más preventivo y multifactorial.
¿Qué aspectos destacaría en este trabajo ? Desde el punto de vista del productor, ¿Dónde a tu juicio deberían estar los énfasis?
Desde el punto de vista del productor, el principal énfasis debiera estar en dejar de reaccionar cuando el problema ya es visible y pasar a una lógica preventiva. El monitoreo no es un gasto; es una decisión estratégica. La oportunidad con que se detecta un aumento de presión puede marcar diferencias importantes en resultados productivos y comerciales.
En la práctica, utilizar un enfoque integrado es clave porque Drosophila suzukii es una plaga extremadamente dinámica y adaptable. La experiencia internacional y lo observado durante DrosEU 2026 muestran que no existe una herramienta única capaz de resolver el problema por sí sola. El éxito está en combinar distintas estrategias y entender que cada una cumple un rol dentro del sistema.
Los aspectos que destacaría son, primero, el monitoreo permanente y la toma de decisiones basada en datos. No basta con instalar trampas; es fundamental interpretar la información, comprender tendencias y relacionarlas con variables climáticas, estados fenológicos y presión histórica. Hoy sabemos que la ausencia de detección no necesariamente significa ausencia de plaga.
Segundo, pondría énfasis en el manejo territorial. Muchas veces el problema no se origina únicamente dentro del huerto. Las zonas extra-prediales, hospederos alternativos, bordes y áreas cercanas pueden transformarse en fuentes permanentes de reinfestación. El control efectivo depende no solo de lo que ocurre dentro del predio, sino también de cuánto logramos disminuir la presión desde el entorno.
Un tercer punto es la integración adecuada de herramientas químicas y no químicas. Las aplicaciones siguen siendo importantes, especialmente en momentos críticos, pero deben realizarse con criterio técnico y dentro de programas rotacionales para evitar riesgos de resistencia. Paralelamente, debemos avanzar en complementar estas estrategias con exclusión física, monitoreo predictivo, biocontrol y tecnologías innovadoras.
La industria necesita migrar desde respuestas aisladas hacia sistemas integrados, preventivos y sostenibles, porque el desafío ya no es solo controlar la plaga esta temporada, sino mantener la viabilidad del negocio en el largo plazo.
¿Chile puede ser un referente en cuanto al abordaje de esta plaga?
Para convertir a Chile en un verdadero referente, el desafío será avanzar desde un manejo reactivo hacia estrategias cada vez más preventivas, territoriales e integradas. También será clave fortalecer la colaboración entre productores, investigadores y autoridades, porque el control de esta plaga requiere una mirada conjunta y no esfuerzos aislados.
El trabajo de FDF en esta materia ¿Dónde se ha enfocado?
El trabajo de FDF en esta materia se ha enfocado principalmente en desarrollar herramientas que permitan anticiparse a la plaga y fortalecer la toma de decisiones de productores y exportadores. Hemos trabajado intensamente en monitoreo, generación y análisis de información en terreno, buscando comprender mejor la dinámica poblacional de Drosophila suzukii y cómo variables como clima, fenología y presión ambiental influyen en su comportamiento.
En esta línea, uno de los desarrollos relevantes ha sido la plataforma Geomatika, que integra información de monitoreo, datos agroclimáticos y análisis de riesgo para apoyar decisiones más oportunas y precisas. A través de esta herramienta hemos avanzado hacia modelos más predictivos, incorporando alertas de riesgo y presión de la plaga para facilitar un manejo preventivo en los huertos.
Además, FDF ha impulsado la evaluación de estrategias innovadoras y sostenibles, incluyendo nuevas líneas de investigación asociadas a la Técnica del Insecto Estéril (TIE), con el objetivo de ampliar las alternativas futuras para el manejo de la plaga.
La mirada de FDF ha sido avanzar desde un enfoque preventivo, basado en datos, tecnología y una visión integrada del problema.
Redacción News Frutas de Chile