Investigadores de INIA Quilamapu y representantes de Agrícola Cato exploraron posibles colaboraciones para desarrollar estrategias sustentables frente al avance de plagas nativas que afectan la exportación de fruta fresca.
Investigadores del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu y directivos de Agrícola Cato sostuvieron una reunión para explorar futuras colaboraciones orientadas al control de plagas que generan daños de interés comercial en frutales, como el burrito (Aegorhinus spp.) y el chinche pardo de los frutales (Leptoglossus chilensis).
El encuentro, realizado en dependencias de la empresa exportadora de arándanos en las cercanías de Chillán, fue liderado por el gerente agrícola de Agrícola Cato, Michael Medina, junto a la analista agrícola Paula Espinoza, quienes recibieron al investigador encargado del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu, Ricardo Ceballos, y a la investigadora Natalí Fernández.
La reunión respondió al interés de Agrícola Cato por conocer el trabajo que INIA desarrolla en el ámbito de la ecología química y evaluar la posibilidad de implementar ensayos en algunas de las parcelas de la exportadora, cuya producción está orientada al mercado orgánico.
Ecología química: comprender el comportamiento de los insectos para controlarlos
Ricardo Ceballos explicó que la ecología química ha adquirido creciente relevancia frente a las restricciones que enfrenta la agricultura moderna en materia de control de plagas, especialmente dentro del sector orgánico.
“Cada vez existen menos herramientas disponibles, como el uso de insecticidas u otros, por lo que han surgido alternativas basadas en comprender la dinámica natural de los organismos en el medio ambiente”, señaló el investigador.
Ceballos detalló que esta disciplina científica estudia el comportamiento instintivo de los insectos y los compuestos químicos involucrados en procesos como la alimentación, reproducción y orientación, con el objetivo de utilizar ese conocimiento como herramienta de control sustentable.
“La ecología química no introduce moléculas ajenas ni altera más allá del efecto específico que se pretende”, explicó, agregando que el trabajo consiste en identificar mecanismos ya presentes en la naturaleza y utilizarlos de manera compatible con el medio ambiente.
Chinche pardo aumenta preocupación en la industria exportadora
Uno de los principales focos de investigación del Laboratorio de Ecología Química de INIA Quilamapu se ha concentrado en el estudio de Leptoglossus chilensis, insecto nativo considerado cuarentenario por mercados como Estados Unidos y Europa debido a su sola presencia en fruta de exportación.
En los últimos años, el denominado chinche pardo comenzó a afectar frutos de avellano europeo, provocando daños significativos —como manchas y alteraciones organolépticas— que impiden su comercialización.
“El cultivo del avellano europeo ha tenido una expansión explosiva en Chile y, junto con ello, ha aumentado la relevancia de esta plaga nativa. Hoy, el chinche pardo no solo genera rechazos por presencia, sino también daño económico directo en la fruta”, afirmó Ceballos.
El investigador agregó que el cambio climático y la expansión de la agricultura intensiva hacia nuevas zonas productivas han acelerado la aparición de plagas nativas, fenómeno que obliga a generar conocimiento local.
Actualmente, INIA Quilamapu lidera un proyecto Fondef de cuatro años destinado a estudiar los mecanismos ecológicos y conductuales de Leptoglossus chilensis, con el objetivo de desarrollar herramientas de monitoreo y eventualmente sistemas de atracción o repulsión del insecto.
Producción orgánica demanda nuevas herramientas
Desde el sector productivo, el gerente agrícola de Agrícola Cato, Michael Medina, destacó la necesidad de avanzar hacia soluciones sustentables compatibles con la producción orgánica.
“Dentro de nuestra línea orgánica es fundamental generar sinergias con instituciones de investigación, considerando las pocas herramientas que existen para el control de plagas”, sostuvo.
El ejecutivo advirtió además sobre el creciente impacto económico y logístico que está generando Leptoglossus chilensis en las exportaciones frutícolas. Según explicó, durante la temporada 2024-2025 el insecto representó el 70% de los rechazos detectados en sitios de muestreo para exportación a Estados Unidos, mientras que en la temporada 2025-2026 alcanzó el 67,6%.
“Hoy esta plaga ya tiene una importancia económica y logística, tanto en campo como en packing y exportaciones. En este punto es donde consideramos fundamental la interacción con INIA, para participar en proyectos actuales y futuros”, afirmó Medina.
Actualmente, Agrícola Cato es el principal productor de fruta orgánica del país, con 350 hectáreas plantadas y cerca de 300 hectáreas en producción. Sus exportaciones se destinan principalmente a Estados Unidos y Europa, mercados que exigen elevados estándares fitosanitarios y de sustentabilidad.