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Inteligencia Artificial al servicio de la sanidad vegetal: SAG apuesta por detección temprana de plagas

  • El convenio firmado entre el Ministerio de Agricultura, el SAG y universidades del Biobío busca incorporar herramientas de IA para fortalecer la vigilancia fitosanitaria, reducir tiempos de respuesta y resguardar el patrimonio agrícola de Chile.

 

La protección fitosanitaria es uno de los pilares que sostienen el éxito exportador de Chile. Gracias a su condición sanitaria, el país ha logrado posicionarse como uno de los principales exportadores mundiales de frutas frescas, llegando a más de 100 mercados con productos como cerezas, uvas, arándanos, kiwis, cítricos y carozos.

Sin embargo, mantener ese estatus exige una vigilancia permanente frente a la amenaza de nuevas plagas y enfermedades que podrían afectar la producción agrícola y comprometer el acceso a mercados internacionales.

En ese contexto, el Ministerio de Agricultura dio un paso que podría marcar un antes y un después en la forma en que Chile enfrenta estos desafíos: la firma de un convenio entre el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y un conglomerado de universidades de la Región del Biobío para incorporar Inteligencia Artificial (IA) en procesos de vigilancia y detección fitosanitaria.

¿Por qué la Inteligencia Artificial es importante para el SAG?

Actualmente, gran parte de la labor fitosanitaria del SAG se basa en monitoreos de campo, inspecciones, análisis de información y sistemas de vigilancia que permiten detectar oportunamente la presencia de plagas cuarentenarias.

La Inteligencia Artificial tiene el potencial de fortalecer significativamente estas tareas mediante el análisis masivo de datos, reconocimiento de patrones y generación de alertas tempranas.

Según informó el Ministerio de Agricultura, una de las primeras aplicaciones de esta alianza estará enfocada en fortalecer la detección de Lymantria dispar, una plaga forestal considerada de alto riesgo para el patrimonio fitosanitario del país.

La IA permitirá procesar grandes volúmenes de información provenientes de monitoreos, trampas, imágenes y registros históricos, facilitando una identificación más rápida y precisa de posibles focos de infestación.

Un beneficio directo para la fruticultura

Aunque el proyecto se inicia con foco en la detección de plagas específicas, especialistas coinciden en que sus beneficios podrían extenderse a toda la agricultura y particularmente a la industria frutícola.

Para un país exportador como Chile, donde la sanidad vegetal es una ventaja competitiva fundamental, mejorar la capacidad de detección temprana significa reducir riesgos productivos y comerciales.

La presencia de una plaga cuarentenaria puede derivar en restricciones de exportación, mayores exigencias fitosanitarias o incluso cierres temporales de mercados.

Por ello, contar con sistemas predictivos apoyados por Inteligencia Artificial podría permitir actuar antes de que una amenaza se transforme en una emergencia.

Uno de los cambios más relevantes que aporta la IA es la posibilidad de pasar desde modelos reactivos a modelos predictivos.

Tradicionalmente, muchas decisiones fitosanitarias se toman una vez detectado un problema.

Con algoritmos de aprendizaje automático, análisis geoespacial y procesamiento de datos en tiempo real, es posible anticipar escenarios de riesgo y focalizar mejor los recursos de fiscalización.

Esta capacidad resulta especialmente relevante en un contexto donde el cambio climático está modificando la distribución geográfica de diversas plagas y enfermedades.

Las variaciones de temperatura, humedad y precipitaciones están generando condiciones favorables para la expansión de organismos que históricamente no representaban una amenaza para determinadas zonas agrícolas.

La importancia de la colaboración con las universidades

Otro aspecto destacado del convenio es la participación activa del mundo académico. La alianza permitirá integrar capacidades científicas, tecnológicas y de investigación al trabajo operativo del SAG, acelerando el desarrollo de soluciones innovadoras para los desafíos sanitarios del sector agropecuario.

Desde el Ministerio de Agricultura destacaron que esta colaboración permitirá impulsar el uso de Inteligencia Artificial para fortalecer la vigilancia fitosanitaria y proteger el patrimonio agrícola del país.

La vinculación entre universidades y organismos públicos es una tendencia que se observa en las principales potencias agrícolas del mundo, donde la digitalización y la agricultura de precisión están redefiniendo los sistemas de monitoreo sanitario.

La incorporación de IA también se alinea con el proceso de modernización que ha venido impulsando el SAG en distintas áreas.

Durante los últimos años, el servicio ha avanzado en certificación electrónica, digitalización de procesos, trazabilidad y sistemas de intercambio de información con mercados internacionales.

La Inteligencia Artificial aparece ahora como una nueva herramienta para fortalecer esa transformación. En el futuro, estas tecnologías podrían utilizarse no solo para detectar plagas, sino también para apoyar procesos de inspección, análisis de riesgo, vigilancia epidemiológica, gestión de emergencias sanitarias e incluso certificación de exportaciones.

 

Redacción de News Frutas de Chile con apoyo de información entregada por el SAG

 

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