Frente a la negociación y desafíos del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, la Comisión de Paltas de California decidió dar un paso al frente para exigir un «equilibrio» frente a la palta importada de México.
La propuesta central de los productores locales, entregada en comunicado de prensa, busca que el gobierno implemente una cuota arancelaria estacional que se activaría estrictamente entre marzo y septiembre, coincidiendo de lleno con el peak de la cosecha en los campos californianos. La idea no es cerrar la frontera ni dejar a los supermercados desabastecidos de un alimento que ya es parte de la cultura diaria, sino «poner un límite», explican desde la industria. Bajo este esquema, una cantidad acordada de paltas mexicanas entraría al país con los aranceles habituales, pero si las importaciones superan ese techo y «amenazan» con inundar el mercado, el excedente tendría que pagar una tarifa mayor, aseguran desde el sector de la palta de California. Según los agricultores locales este mecanismo sería vital para evitar que los precios se desplomen a niveles tan bajos que ni siquiera les permitan recuperar lo que les costó cultivar la tierra.
Ken Melban, presidente de la organización, ha salido al paso para calmar las inquietudes de las cadenas de supermercados y el sector del foodservice, quienes suelen temer que este tipo de medidas provoquen escasez o aumentos desmedidos de precios en fechas de altísimo consumo, como las celebraciones del Cinco de Mayo o las parrilladas de verano. Melban aclara que la palta de California siempre ha complementado perfectamente a la fruta importada. «Lo que persiguen es un mercado armonioso y balanceado: que haya suficiente suministro para la demanda del país, pero con reglas que protejan a los productores locales de una saturación que, a la larga, terminaría por extinguir la industria estadounidense de la palta».
Además del control de los volúmenes de importación, la campaña también está pidiendo a las autoridades federales que aprovechen la revisión del acuerdo comercial para endurecer y hacer permanentes los requisitos de inspección fitosanitaria. Para los agricultores, proteger las fronteras agrícolas de plagas y enfermedades exóticas es igual de urgente que cuidar la economía de sus negocios.