En el transcurso de la última década, el salto agroexportador de Perú fue importante, pasando de enviar 16 millones de cajas en 2011 a superar los 83 millones en campañas recientemente, con proyecciones que bordean los 86 millones para la actual temporada. Sin embargo, el comportamiento del mercado asiático demuestra que incrementar los volúmenes ya no asegura automáticamente el mismo rendimiento económico del pasado.
Los agricultores chinos han realizado importantes inversiones para ampliar sus hectáreas de cultivo, incorporar variedades registradas de última generación y perfeccionar sus tecnologías de conservación en frío. Esta mejora integral permite a la producción local abastecer a los distribuidores internos durante un periodo más prolongado del año con fruta de buena calidad y precios muy competitivos. Como consecuencia directa, la urgencia de los compradores chinos por adquirir uva peruana de contraestación a inicios de campaña se ha reducido, generando una presión a la baja en las cotizaciones de los mercados mayoristas y ajustando los márgenes de ganancia de los exportadores.
Ante este panorama, la respuesta del sector agroexportador peruano se ha centrado en acelerar la reconversión varietal. Las empresas han dejado de apostar por uvas tradicionales para enfocar sus huertos en variedades patentadas que garanticen mayor firmeza, vida en anaquel y un perfil de sabor superior. La magnitud de esta transición es evidente al observar que en 2016 cerca del 90% de los envíos peruanos correspondían a variedades convencionales, mientras que hoy más del 80% del volumen exportado proviene de licencias modernas. Esta reconversión se ha concentrado principalmente en uvas rojas y blancas sin semilla producidas en regiones clave como Ica, que representa casi la mitad de la producción nacional, y Piura, que aporta más de un tercio del total. Pero pese al esfuerzo, el recambio varietal no es la única respuesta que se requiere para la sobreoferta en el mercado chino. Por ello, a la par de estos ajustes en los campos, los exportadores peruanos han diversificado su mapa de envíos para evitar una dependencia excesiva del mercado chino. Estados Unidos se mantiene firmemente como el principal sostén del sector durante los meses de invierno, mientras que Europa y el Reino Unido continúan recibiendo flujos constantes sustentados en exigentes certificaciones de calidad. Al mismo tiempo, la reciente apertura fitosanitaria y el registro de variedades en Japón han abierto un canal muy prometedor en el continente asiático, el cual se complementa con una presencia cada vez más sólida en mercados regionales como México y Brasil, donde los menores tiempos de tránsito permiten colocar la fruta de manera ágil y eficiente.
Ahora la tarea es aumentar el consumo para la gran oferta del hemisferio sur, por ello, la importancia del Global Grape Group, en el cual participan los productores y exportadores más importantes del hemisferio sur como : Chile, México y Perú, con el fin de realizar , conjuntamente, acciones que permitan potenciar un mayor consumo.