News

Luis Miguel Vegas, Provid
Luis Miguel Vegas, Provid

Gerente General de Provid analiza las transformaciones del mercado de la uva de mesa: variedades, mercados y desafío climático

  • El gerente general de la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú (Provid), analizó la evolución de una industria de la uva de mesa y cómo es el escenario para esta fruta en su país.

 

La industria peruana de la uva de mesa atraviesa una etapa que va mucho más allá del crecimiento de sus exportaciones. En aproximadamente una década, el sector modificó profundamente su estructura varietal, amplió su superficie productiva, diversificó mercados y aumentó el valor generado por sus envíos al exterior.

Ahora, la pregunta ya no es solamente cuánto puede seguir creciendo Perú, sino cómo sostener ese crecimiento en un escenario caracterizado por mayores riesgos climáticos, cambios en los mercados internacionales y una competencia logística cada vez más exigente.

Así lo expuso Luis Miguel Vegas Arias Stella, ingeniero industrial y ejecutivo peruano vinculado al liderazgo de los gremios agroexportadores, quien se desempeña como gerente general de Proarándanos y de la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú (Provid).

Durante su presentación durante Global Grape Convention, Vegas se refirió a la última temporada y, principalmente, una mirada sobre los factores que están reconfigurando el futuro de la uva de mesa peruana.

“Nosotros creemos que juntarnos, Perú, México y Chile es muy bueno para compartir conocimiento y estar todos muy informados de lo que pasa no solamente en nuestros países, sino que pasa en todo el mundo, ya que esto es necesario para lograr la sostenibilidad de la industria”, sostuvo al introducir su análisis.

 

Una campaña de 86,4 millones de cajas

De acuerdo con las cifras presentadas por el ejecutivo, Perú cerró la última campaña con aproximadamente 86,4 millones de cajas exportadas de uva de mesa, cifra que representó un crecimiento cercano al 4% respecto de la temporada anterior.

Pero el dato que permite dimensionar mejor la transformación de la industria aparece al mirar un período más largo.

Según Vegas, durante la última década el volumen exportado por Perú aumentó alrededor de 120%. Y mientras el volumen presentó retrocesos puntuales en temporadas afectadas por fenómenos climáticos, el valor FOB de las exportaciones no siguió la misma trayectoria descendente.

Por el contrario, en el mismo período analizado, el valor FOB habría acumulado un incremento cercano al 200%, mostrando que el crecimiento económico de la industria ha sido considerablemente superior al aumento físico de los embarques.

Ese comportamiento entrega el proceso que ha vivido la uva peruana: el país no solo exporta más fruta que hace diez años, sino que su oferta ha cambiado radicalmente en composición y posicionamiento comercial.

 

El gran recambio varietal

Uno de los cambios estructurales más relevantes se ha producido precisamente en las variedades cultivadas. Vegas dice que hace aproximadamente una década, prácticamente toda la superficie correspondía a variedades tradicionales. Actualmente, en cambio, cerca del 85% corresponde a variedades licenciadas, mientras las tradicionales representan alrededor del 15%.

El recambio ha permitido incorporar genética con mejores características productivas y comerciales, ajustándose a requerimientos de condición, sabor, calibre, rendimiento y vida de poscosecha exigidos por los mercados internacionales.

Ica continúa desempeñando un papel central en la producción, acompañada por el fuerte desarrollo de Piura y otras zonas del norte.

Esta distribución geográfica genera además curvas productivas diferentes entre norte y sur, una característica que permite a Perú extender su ventana exportadora y participar durante varios meses en los principales mercados internacionales.

Estados Unidos sigue dominando, mientras China pierde participación

La transformación no se limita al campo. También ha cambiado profundamente el mapa comercial de la uva peruana. Uno de los casos más llamativos presentados por Vegas es China. Hace aproximadamente diez años, este mercado representaba cerca del 20% de las exportaciones peruanas de uva de mesa. En la última campaña analizada, su participación cayó hasta aproximadamente 2%.

La explicación no está solamente relacionada con Perú. China ha incrementado su propia producción de uva y, paralelamente, está aumentando su capacidad exportadora, modificando progresivamente las condiciones competitivas dentro de Asia.

“Hay que ser conscientes de eso”, advirtió Vegas, destacando que China no solamente está produciendo más fruta para abastecer su mercado interno, sino que también está aumentando significativamente sus exportaciones hacia otros destinos asiáticos.

Mientras China pierde participación, Estados Unidos permanece como el principal destino de la uva peruana, concentrando alrededor de la mitad del volumen exportado.

Países Bajos mantiene asimismo una presencia relevante, con aproximadamente 12%, mientras México emerge como uno de los mercados que más rápidamente ha ganado importancia y ya se aproxima al 10% de los envíos peruanos.

La evolución mexicana constituye una señal particularmente interesante para los productores y exportadores peruanos, considerando la necesidad de reducir la dependencia de unos pocos destinos.

Más de 95 mercados, aperturas y desafío logístico

La estrategia peruana apunta precisamente hacia esa dirección. Provid continúa trabajando junto al Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (Senasa) en nuevas aperturas fitosanitarias y en la ampliación de los mercados disponibles para la fruta.

Vegas indicó que la uva peruana ya cuenta con acceso a más de 95 mercados, destacando que la diversificación constituye una condición esencial para sostener una industria que proyecta continuar aumentando su oferta.

Y dentro de esa estrategia, Asia aparece nuevamente como una frontera especialmente atractiva.Mercados de gran población y creciente consumo pueden representar oportunidades relevantes. Sin embargo, ingresar y competir en ellos requiere resolver una de las grandes desventajas estructurales que enfrenta Perú: los tiempos de tránsito marítimo.

Vegas colocó un ejemplo.Para llegar a Indonesia, señaló, la fruta peruana puede enfrentar tránsitos del orden de 45 días, mientras Australia puede hacerlo aproximadamente en 15 días. La diferencia coloca al producto peruano en una evidente desventaja competitiva.

“Si Perú hace 45 días a Indonesia, mientras Australia hace 15, estamos en una desventaja importante”, planteó. Reducir esos tiempos, explicó, permitiría acercarse considerablemente a las condiciones bajo las cuales compiten otros proveedores del hemisferio sur.

No necesariamente se trata de igualar los 15 días australianos, sino de disponer de servicios marítimos más directos, eficientes y frecuentes, capaces de disminuir los tiempos de viaje y mejorar la condición de llegada.

Perú seguirá creciendo en superficie, pero con un clima que cambia las reglas

La industria, mientras tanto, no parece haber terminado su expansión productiva. Para la campaña proyectada, la presentación sitúa la superficie certificada para exportación en torno a 35.800 hectáreas, manteniendo una tendencia creciente y un incremento promedio interanual cercano al 4%.

“Perú va a seguir creciendo en hectáreas certificadas. Vamos a seguir creciendo en oferta”, anticipó Vegas. Pero también dijo que «más superficie no necesariamente significará automáticamente más volumen exportado en cada temporada. El factor que introduce la principal incertidumbre es el clima».

Durante su exposición, Vegas abordó especialmente los impactos asociados a anomalías en las temperaturas del océano Pacífico y a episodios vinculados a El Niño Costero y El Niño global, debido a que las temperaturas ambientales puede modificar significativamente la fisiología de las plantas.

Entre los efectos señalados aparecen un mayor crecimiento vegetativo, cambios en las curvas productivas, incremento de la presión sanitaria, mayores necesidades de manejo y la posibilidad de que las temporadas comiencen y terminen antes de lo habitual.

En el escenario descrito, Vegas dijo que en Perú las temperaturas ambientales llegaron a ubicarse varios grados por sobre los registros normales, generando preocupación respecto de la evolución de los cultivos y del comportamiento futuro de las precipitaciones.

Para una industria que depende del cumplimiento de ventanas comerciales muy específicas, estos cambios no son menores. Un adelanto de cosecha puede modificar semanas de mayor concentración de embarques y generar cruces con otros orígenes, aumentando la presión sobre precios, logística, disponibilidad portuaria y capacidad de recepción de los mercados, explicó.

Vegas recordó que las temporadas afectadas por fenómenos climáticos no se han comportado de manera idéntica y que, precisamente por ello, resulta difícil anticipar con exactitud cuánto podría variar el volumen exportado. «La industria se ha preparado, pero continúa enfrentando un escenario de incertidumbre».

Perú y Chile: más socios que competidores

Vegas destacó el carácter complementario que poseen Perú y Chile dentro del abastecimiento de uva de mesa de Estados Unidos.

Ambos países permiten mantener la categoría disponible durante buena parte del período en que la producción estadounidense no puede abastecer por sí sola el mercado.Desde esta perspectiva, el ejecutivo plantea que los países del hemisferio sur deben ser vistos como socios estratégicos de la categoría, más que únicamente como competidores entre sí.

Sin Perú y Chile, sostuvo en su exposición, resultaría difícil mantener una oferta consistente de uva durante las 52 semanas del año, algo fundamental para conservar espacio en los supermercados y mantener el interés permanente de los consumidores estadounidenses.

Vegas concluyó que la industria peruana ha recorrido rápidamente varias etapas en la uva de mesa. Primero vino la expansión de superficie. Luego, el fuerte crecimiento exportador. Paralelamente, se desarrolló un profundo recambio varietal y comenzaron a multiplicarse los mercados.

Sin embargo, la siguiente etapa parece ser más compleja. El desafío será crecer con rentabilidad, distribuir mejor el riesgo entre destinos, mantener calidad y condición después de viajes cada vez más exigentes, enfrentar un clima menos predecible y asegurar que la logística evolucione al mismo ritmo que la producción.

La caída de China como destino, el crecimiento de México, las oportunidades aún existentes en Estados Unidos y el potencial de Asia muestran que el tablero internacional está cambiando.

En este escenario la industria de la uva de mesa , no solo peruana, dependerá cada vez menos de cuántas hectáreas pueda plantar y cada vez más de qué variedades produzca, cuándo llegue al mercado, cuánto demore en hacerlo y dónde encuentre consumidores dispuestos a valorar esa fruta.

 

Redacción News Frutas de Chile 

Compartir

Noticias Relacionadas

13 Ago 2026

Destacadas

Global Grape Group avanza en inédita radiografía de la uva de mesa para impulsar su consumo global

Luis Miguel Vegas, Provid

13 Ago 2026

Destacadas

Gerente General de Provid analiza las transformaciones del mercado de la uva de mesa: variedades, mercados y desafío climático

13 Ago 2026

Destacadas

«Machucón» en manzanas reduce hasta un 12% la producción exportable

Medios Relacionados

Suscríbete a