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Calor extremo y las prevenciones en riego, calidad y cosecha en la temporada

  • La Alerta Temprana Preventiva Nacional decretada hasta marzo de 2027 coincide con meses decisivos para cerezas, arándanos, uva de mesa y carozos.

 

El inicio de noviembre puso nuevamente el factor climático en el centro de las decisiones productivas de los huertos chilenos.

SENAPRED activó una Alerta Temprana Preventiva Nacional por calor para todo el territorio, desde Arica y Parinacota hasta Magallanes y la Antártica Chilena, medida que se extenderá durante prácticamente toda la temporada primavera-verano.

La declaración no significa que el país se encuentre sometido simultáneamente a una ola de calor ni que durante los próximos cinco meses se mantendrán temperaturas extremas de manera permanente.

Su objetivo es mantener una condición de vigilancia, preparación y coordinación anticipada frente a posibles episodios de altas temperaturas durante el período de mayor riesgo.

Sin embargo, para la agricultura la señal adquiere especial relevancia. Noviembre, diciembre, enero y febrero concentran procesos determinantes para especies como cerezos, arándanos, uva de mesa, nectarines, duraznos, ciruelas y otros frutales, ya sea en crecimiento, maduración o cosecha.

Y en fruta destinada a mercados internacionales, algunos grados adicionales durante varias horas pueden terminar teniendo consecuencias comerciales.

El calor y el huerto

Las altas temperaturas modifican el funcionamiento fisiológico de las plantas. Especialistas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, han advertido que episodios prolongados de calor pueden provocar estrés térmico, mayor pérdida de agua, deshidratación y daños tanto en hojas como en frutos.

La gravedad dependerá de diversos factores: especie, variedad, estado fenológico, duración del evento, intensidad de la radiación, características del suelo y, especialmente, disponibilidad de agua.

Temperaturas alrededor o sobre los 30 °C pueden comenzar a generar estrés en diferentes cultivos, mientras que en especies de mayor sensibilidad los efectos pueden aparecer incluso antes cuando el calor coincide con una disponibilidad insuficiente de agua.

Cerezos y arándanos aparecen entre los cultivos particularmente sensibles, una condición relevante considerando el peso que ambas especies tienen actualmente dentro de las exportaciones frutícolas chilenas.

El golpe de sol puede terminar en descarte

Uno de los efectos más visibles para un productor es el golpe de sol en la fruta. Una exposición intensa y prolongada a radiación y altas temperaturas puede afectar la epidermis del fruto, producir alteraciones de color y generar daños en los tejidos.

Ingeniero agrónomo, Constanza Carmach
Ingeniero agrónomo, Constanza Carmach

La ingeniero agrónomo, Constanza Carmach, señala que dependiendo de su intensidad, ese daño puede reducir la categoría comercial de la fruta o directamente dejarla fuera de los estándares exigidos por los mercados de exportación.

«El desafío no termina con el aspecto visual.El estrés térmico también puede afectar la actividad fotosintética del árbol y sus procesos fisiológicos, reduciendo su capacidad para mantener adecuadamente el crecimiento y desarrollo de los frutos.Frente a estas condiciones, entre las herramientas disponibles se encuentran mallas de sombreo, protectores solares agrícolas y diferentes estrategias de manejo de canopia, dependiendo de la especie y las características particulares de cada huerto».

Riego: llegar al evento de calor con el suelo preparado

En escenarios de altas temperaturas, el manejo del agua pasa a ser una de las decisiones más importantes. Una planta que llega a un episodio extremo con déficit hídrico tendrá menos capacidad para enfrentar la demanda atmosférica generada por el calor.

Por ello, especialistas recomiendan que el productor no espere a observar síntomas severos antes de ajustar su estrategia.

Mantener niveles adecuados de humedad en el suelo, monitorear las necesidades reales del cultivo y programar correctamente los riegos puede ayudar a disminuir los efectos del estrés térmico.

Sin embargo, esto no significa simplemente aumentar indiscriminadamente la cantidad de agua aplicada.

«La estrategia debe considerar tipo de suelo, profundidad efectiva de raíces, sistema de riego, evapotranspiración y requerimientos específicos del cultivo, evitando tanto déficit como excesos.Durante los días de mayor temperatura también se recomienda privilegiar horarios que reduzcan pérdidas y permitan a las plantas disponer de agua antes de enfrentar las horas más exigentes», señala Carmach.

 

La hora de cosecha puede marcar diferencias

En fruta fresca de exportación, el desafío continúa después de producirla. Cosechar durante las horas de mayor temperatura puede significar ingresar al proceso de postcosecha con fruta que ya acumula un importante calor de campo.

Esto puede acelerar procesos de deshidratación, respiración y deterioro, dependiendo de la especie.

De ahí que durante episodios de temperaturas elevadas cobre importancia adelantar las cosechas hacia las primeras horas de la mañana o, cuando la operación lo permite, desarrollar labores nocturnas.

«Una vez retirada del huerto, el objetivo debe ser reducir rápidamente la temperatura de la fruta y comenzar cuanto antes la cadena de frío.En un negocio que envía productos a miles de kilómetros de distancia y que muchas veces requiere varias semanas de transporte marítimo, mantener firmeza, condición y vida de postcosecha resulta determinante para llegar de manera competitiva al mercado de destino», dice la ingeniero agrónomo.

Altas temperaturas también cambian la organización del trabajo

El desafío climático involucra además a las personas.La temporada de mayor temperatura coincide con una importante concentración de mano de obra en huertos, cosechas y otras labores agrícolas.

Trabajar durante varias horas bajo radiación directa aumenta los riesgos asociados a deshidratación y estrés por calor.

SENAPRED recomienda evitar exposiciones innecesarias durante las horas de mayor radiación, especialmente entre las 11:00 y las 17:00 horas, mantener una adecuada hidratación y utilizar protección frente a la radiación ultravioleta.

Para los predios agrícolas esto puede implicar reorganizar jornadas, privilegiar trabajos durante las primeras horas de la mañana, disponer de agua suficiente y establecer períodos adecuados de descanso y sombra.

La Alerta Temprana Preventiva estará vigente hasta el 31 de marzo de 2027, acompañando prácticamente toda la temporada de exportaciones frutícolas.Su duración debe interpretarse como una señal de preparación y monitoreo y no como el pronóstico de una ola de calor permanente.

Los episodios específicos deberán evaluarse a medida que se conozcan los pronósticos meteorológicos de corto plazo. Para productores y exportadores, por tanto, uno de los principales desafíos será convertir esa información en decisiones oportunas.

Monitorear pronósticos, estaciones meteorológicas y herramientas como la Red Agroclimática Nacional permitirá anticipar escenarios y programar riego, cosechas y medidas de protección.

Redacción News Frutas de Chile.

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