Con el objetivo de contener la propagación de la mosca de la fruta y resguardar la actividad agrícola del valle de Copiapó, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) desplegó un operativo que incluye más de 800 trampas de monitoreo activas en la zona, concentrando el foco entre el sector de Bodega y el pueblo de San Fernando.
Durante una entrevista en radio Nostálgica, programa Atacama Informa, Carolina Pizarro, encargada regional de Protección Agrícola y Forestal del SAG Atacama, detalló que estos dispositivos son inspeccionados dos veces por semana como parte de una estrategia integral que abarca toma de muestras, tratamientos químicos y revisiones domiciliarias.
Una parte crítica de la labor técnica se concentra en los patios de las viviendas residenciales, donde árboles frutales como damascos, higueras y nísperos representan potenciales focos de reproducción para el insecto. En estos puntos, los fiscalizadores deben verificar el estado de las trampas e inspeccionar frutos en busca de posibles larvas.
Pizarro advirtió que, pese a tratarse de procedimientos breves, algunos residentes han manifestado reticencia a permitir el acceso del personal. Ante esto, la autoridad enfatizó la necesidad de facilitar la labor de los funcionarios, quienes asisten debidamente identificados institucionalmente para garantizar la seguridad de los vecinos.
El plan de contingencia del SAG abarca también operativos de fiscalización en carreteras, ferias libres, comercios y en el terminal agropecuario de la región, en coordinación con Carabineros de Chile. Estas intervenciones buscan acreditar la trazabilidad y procedencia de frutas y hortalizas, mitigando el riesgo asociado al ingreso clandestino de productos que puedan portar el insecto.
Desde el organismo recalcaron el severo impacto económico que la dispersión de esta plaga causaría en el sector productivo y en las exportaciones agrícolas de Atacama. En esa línea, las autoridades reiteraron el llamado a los habitantes de los sectores bajo control a no trasladar, regalar ni comercializar frutas fuera de su radio urbano para evitar la apertura de nuevos focos.