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Antonella Pecchenino asume como la primera mujer en liderar INDAP y apunta a modernizar el servicio

 

 
En un nombramiento histórico para el sector agrícola chileno, la ingeniera agrónoma Antonella Pecchenino Lobos asumió oficialmente la dirección nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP). Con esta designación —realizada a través del Sistema de Alta Dirección Pública (ADP)—, la profesional se convierte en la primera mujer en encabezar la institución en sus más de seis décadas de existencia.

La nueva autoridad asume el cargo con una sólida trayectoria en el mundo técnico, educativo y de gestión agrícola. Previamente ocupó responsabilidades en el propio servicio y se desempeñó durante una década como directora de operaciones de la Corporación Educacional de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA Educa), liderando iniciativas vinculadas a establecimientos técnico-agrícolas del país.

Mirada de futuro: «El INDAP del centenario»

 
Al asumir sus funciones, Pecchenino destacó la urgencia de modernizar la institución y adaptarla a las demandas del campo contemporáneo:«Quiero que esta nueva etapa nos permita mirar INDAP con sentido de futuro. Esta es una institución con más de seis décadas de historia, presente en las zonas rurales de Chile y trabajando junto a pequeños agricultores. Hoy tenemos el deber de proyectarla hacia las próximas décadas y avanzar hacia el INDAP del centenario», enfatizó.

En ese sentido, la directora planteó la conveniencia de revisar y actualizar el marco legal del servicio para que, sin descuidar el apoyo a la Agricultura Familiar Campesina (AFC), entregue mayor agilidad frente a problemáticas actuales como la escasez hídrica, el acceso a energía, la conectividad, la adopción tecnológica y la adaptación a la crisis climática.

Pertinencia territorial y soberanía rural

Otro de los pilares centrales de su administración será la pertinencia territorial. Según explicó Pecchenino, las exigencias del agro varían significativamente a lo largo del país:«Chile es un país diverso y no todas las zonas rurales requieren lo mismo. Un servicio moderno debe reconocer esa diversidad y actuar con pertinencia territorial», subrayó.

Asimismo, recalcó que el fomento y acompañamiento técnico a los productores en zonas aisladas trasciende lo netamente económico:«Apoyar a los agricultores que viven y producen en zonas aisladas también es una forma concreta de hacer soberanía, porque significa mantener vida, producción, identidad y presencia del Estado en localidades donde el campo sostiene el arraigo y el futuro de sus comunidades».

Entre las prioridades inmediatas que marcarán la agenda de INDAP bajo su dirección estarán la seguridad hídrica, la optimización de instrumentos de financiamiento y el impulso al acceso directo a mercados para la pequeña agricultura.

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