El acelerado desarrollo de la agroindustria peruana está abriendo nuevas posibilidades para las empresas chilenas proveedoras del agro. Tecnología, bioinsumos, inteligencia artificial, packaging, fertilización, capacitación y servicios especializados aparecen hoy entre las áreas con mayor potencial para profundizar la relación comercial entre ambos países.
Así lo plantea Lorena Sánchez Pino, agregada comercial de Chile en Perú, quien sostiene que el mercado peruano está mostrando una fuerte disposición a conocer soluciones desarrolladas en Chile y que las oportunidades no se limitan a un segmento específico de la agricultura.“Hay espacio, yo te diría, en prácticamente todo el rubro de la cadena del agro”, señala Sánchez.
Desde ProChile, explica, se está impulsando una estrategia para acercar a empresas chilenas al mercado peruano con una oferta basada especialmente en innovación, sostenibilidad y tecnología.
La agregada comercial menciona como ejemplo una reciente misión integrada por seis empresas de la Región de Ñuble, que llegaron a Perú con soluciones relacionadas con bioestimulantes y biofertilizantes. También recuerda otra delegación empresarial que presentó productos que iban desde soluciones para el lavado de fruta hasta packaging y fertilizantes.
Para Sánchez, este interés se explica también por la buena percepción que existe en Perú respecto del desarrollo alcanzado por la agricultura chilena.“Tenemos una muy buena imagen del desarrollo de nuestro agro chileno. Entonces tenemos una buena apertura de parte de las empresas peruanas para poder conocer las soluciones que tiene Chile”, afirma.
Entre las áreas que comienzan a tomar mayor protagonismo aparece la inteligencia artificial aplicada a la agricultura.
Sánchez relata que durante una reciente misión comercial las propias empresas agrícolas peruanas manifestaron interés en conocer prácticamente cualquier desarrollo chileno relacionado con esta tecnología.“Nos preguntaban: ‘Queremos saber todo lo que tengan con IA’. Querían saber todo lo que está haciendo Chile, los desarrollos que está haciendo con inteligencia artificial”, recuerda.
La señal es relevante para compañías chilenas de AgTech, automatización, monitoreo, gestión de información, agricultura de precisión y otras soluciones digitales que busquen expandirse hacia uno de los polos agroexportadores más dinámicos de Sudamérica.
Para la representante de ProChile, detrás de esa demanda existe una búsqueda más amplia: encontrar tecnologías y conocimiento capaces de complementar las necesidades que hoy enfrenta el agro peruano.
La entrevista permite identificar varias áreas en las que ProChile está observando oportunidades concretas.
Además de bioestimulantes y biofertilizantes, Sánchez menciona productos y servicios relacionados con el manejo de fruta, packaging, fertilizantes y distintas soluciones que puedan mejorar los procesos productivos y de poscosecha.
El denominador común es la búsqueda de herramientas que aporten innovación y eficiencia a una industria agrícola peruana que continúa ampliando sus volúmenes y niveles de inversión.
Pero la oportunidad no radica únicamente en exportar productos.También existe espacio para transferencia de conocimiento, capacitación y servicios profesionales especializados.“El agro peruano tiene muchas necesidades en cuanto a inversión, necesidades en cuanto a capacitación. Hay una brecha de capacitación que cubrir y es ahí donde nosotros como Chile complementamos el agro peruano acá en Perú”, sostiene Sánchez.
Otro factor que Sánchez considera fundamental es la presencia de profesionales chilenos trabajando directamente en las principales zonas agrícolas peruanas.
La agregada comercial destaca la existencia de asesores en áreas como Piura, Chiclayo, Olmos, Trujillo e Ica, cuya vinculación con agricultores y empresas facilita el ingreso de nuevas soluciones al campo.“El conectar con esos asesores es clave para poder llegar al campo, porque ese asesor es el que conoce e identifica, conociendo un poco la oferta de Chile y conociendo las necesidades del agro peruano, y es un actor clave que conecta también la oferta con la demanda”, explica.
Para las empresas proveedoras, este punto es especialmente relevante. La internacionalización hacia Perú no necesariamente pasa solo por encontrar un importador o distribuidor, sino también por conectar con quienes toman decisiones técnicas dentro de los proyectos agrícolas.
Sánchez advierte, sin embargo, que las empresas chilenas no pueden asumir que las soluciones utilizadas en Chile pueden trasladarse automáticamente a Perú.
Existen diferencias productivas importantes.“Hay que ser súper conscientes de que el agro en Chile y el agro en Perú tienen diferencias. El clima es distinto, la tierra es distinta y los volúmenes son distintos”, enfatiza.
Precisamente el tamaño de los proyectos peruanos aparece como uno de los factores que deben considerar las compañías interesadas en ingresar a este mercado.
“Un tema clave también para las empresas chilenas es la adaptación a los volúmenes que requiere el mercado peruano”, agrega la agregada comercial.
Esto implica capacidad para escalar soluciones, asegurar abastecimiento, ofrecer soporte técnico y comprender las necesidades particulares de una agricultura que opera, en varios rubros agroexportadores, a escalas distintas de las observadas en Chile.
Una de las ideas centrales de la estrategia que plantea ProChile es que la relación agrícola entre Chile y Perú debería avanzar hacia una lógica de complementariedad y no limitarse a una competencia entre dos países exportadores de frutas.
Sánchez destaca que Perú ha desarrollado también una potente industria de proveedores agrícolas y que ambos países tienen conocimientos que pueden intercambiar.“Los proveedores del agro peruano han tenido un desarrollo súper importante, se ha generado toda una agroindustria y yo creo que hay intercambio de conocimientos mutuos de ambas partes”, afirma.
Esa complementariedad puede darse en inversión, tecnología y capacitación, pero también podría alcanzar una dimensión comercial más ambiciosa.
Una de las posibilidades que ProChile observa es que ambos países aprovechen sus diferencias y complementariedad productiva para abordar mercados internacionales de manera conjunta.“Lo que siempre también hemos planteado es poder abordar quizás terceros mercados en conjunto porque las temporadas a veces son totalmente complementarias”, señala Sánchez.
La agregada comercial agrega que esa condición podría permitir “trabajar en conjunto y cubrir terceros mercados lejanos de forma conjunta”.
Para una industria agrofrutícola cada vez más expuesta a desafíos logísticos, climáticos y comerciales, esa visión plantea una relación bilateral que podría avanzar desde la venta de insumos hacia alianzas productivas, tecnológicas y comerciales.
Para las empresas medianas chilenas interesadas en dar el paso hacia Perú, Sánchez entrega además una recomendación concreta: antes de buscar ventas, es necesario invertir tiempo en entender el mercado.
ProChile ofrece apoyo para que las empresas tengan un “soft landing”, conozcan a sus competidores, identifiquen contrapartes y comprendan la cultura empresarial local.“En Perú este es un mercado súper relacional, donde las relaciones personales, el participar en eventos de networking y la visibilización son atributos súper importantes”, explica.
La oficina comercial también prepara agendas de reuniones y conecta a las compañías con distintos actores del mercado, con el objetivo de que puedan pasar gradualmente desde la prospección al cierre efectivo de negocios.
Para Sánchez, precisamente ese es uno de los cambios que debe producirse en la promoción comercial: medir los resultados no solo por la cantidad de contactos realizados, sino por los negocios concretados.“No solamente generar contactos comerciales, sino que el foco de ProChile y el foco de esta oficina está orientado a medir el cierre de negocios”, señala.
En esa estrategia, el sector agrofrutícola aparece como uno de los sectores con mayores espacios para crecer.
La combinación del aumento de las inversiones agrícolas peruanas, la necesidad de incorporar tecnologías, la demanda por capacitación y la experiencia acumulada por Chile en producción y exportación configura un escenario favorable para proveedores que puedan ofrecer soluciones con valor agregado.
Para Sánchez, el potencial es amplio: desde los bioinsumos y el packaging hasta la inteligencia artificial, la asesoría técnica y el desarrollo conjunto de nuevos mercados. El desafío para las empresas chilenas será llegar con una propuesta adaptada a la realidad productiva peruana y construir relaciones de largo plazo con una industria que continúa expandiéndose.
Redacción News Frutas de Chile.-