Las lluvias que afectaron al Norte Chico durante cinco jornadas dejaron acumulaciones excepcionales, equivalentes, en algunos sectores, a dos o tres años de precipitaciones normales para la zona. El fenómeno generó problemas de conectividad, daños en infraestructura y una compleja emergencia para las familias afectadas, pero también abrió interrogantes sobre sus consecuencias para la producción agrícola y, particularmente, para los huertos de cerezas primores.
Uno de quienes ha seguido en terreno el comportamiento de los predios es Jorge Astudillo, productor y asesor de cerezas tempranas del Norte Chico, quien realizó una prospección durante los días posteriores al sistema frontal y mantuvo contacto con alrededor de diez a doce productores de la zona.
Su primera evaluación indica que, en términos generales, los suelos lograron infiltrar y evacuar el agua, evitando anegamientos masivos en los huertos. Sin embargo, advierte que existe variabilidad entre los campos debido a las diferencias en los manejos realizados antes de las lluvias. Algunos productores alcanzaron a efectuar determinadas aplicaciones y retirar las mallas de sombra, mientras otros no pudieron completar esas labores.

El desafío comenzará ahora. Según Astudillo, cada huerto deberá ser evaluado de manera particular, considerando sus variedades, portainjertos, características de suelo y estado fenológico, con el objetivo de recuperar las plantas y resguardar la mayor cantidad posible de fruta.
Pese al impacto del sistema frontal, el productor también observa una consecuencia favorable para una zona históricamente golpeada por la escasez hídrica. La acumulación de nieve en la cordillera y el aumento de los volúmenes embalsados podrían entregar varios años de seguridad de riego, siempre que el agua sea correctamente administrada.

Ya pasaron casi 24 horas de las lluvias. Empezó a llover el jueves en la tarde, noche, y terminó ayer en la mañana.
Fueron cinco días de mucha agua. Estas lluvias, que alcanzaron los 230 a 300 milímetros, más de 320 milímetros aquí en la zona, corresponden a dos o tres años de lluvias normales para nosotros, y eso cayó en cinco días.
Ahora, los suelos en general se comportaron bastante bien, han podido drenar.
Si bien nuestros suelos son arcillosos, de la arcilla de San Julián, de las cerezas San Julián, abajo de esto el material parental es un lecho de río antiguo. Por lo tanto, hay bolones que permiten la infiltración.
Si no hubiésemos tenido repartidas en el tiempo las lluvias, y hubiese habido un evento más corto pero con mayor intensidad, hubiese dejado el agua arriba y ahí sí los huertos estarían totalmente anegados.
Pero lo que se permitió ahora es que fuera drenando de forma natural y, en general, los huertos se encuentran bien.
Hice una prospección en estos días. He hablado con una docena, o al menos diez productores, y en general todos se encuentran bien.
Sí veo variabilidad en los manejos. Algunos alcanzaron a aplicarse en la cianamida, otros no. Algunos alcanzaron a sacar las mallas de sombra, otros no.
Entonces, puede haber algunos problemas de infraestructura, pero también va a haber muchos problemas de heterogeneidad en la fenología.
No sé si la mayoría, pero parte de los productores no alcanzaron a aplicarse en la cianamida. Ahora viene, obviamente, hacer el trabajo dirigido a cada campo. Las necesidades para cada uno van a ser distintas, son puntuales, dependiendo de las variedades, del tipo de patrón y del tipo de suelo.
Con todo eso ya debiésemos tener la posibilidad de generar un manejo orientado a recuperar lo que se enfrentó y las condiciones del huerto.
Hay que pensar, obviamente, en tratar de salir con buenas frutas y la mayor cantidad de frutas posible, a pesar de todo esto que se enfrentó y siempre tener la esperanza en una buena temporada.
Obviamente, parto también haciendo un reconocimiento a las autoridades y a la gente que ha participado en búsquedas de distintas áreas: Bomberos, gente de la DOH que me encontré ayer también y que está monitoreando, Carabineros, el alcalde de aquí de Ovalle.
Los alcaldes, en general, se portaron increíbles. Bueno, si no fuera por su trabajo en medio de la batalla, esto hubiese sido mucho más catastrófico.
Por supuesto, doy mi solidaridad y apoyo a todas las familias que hoy día están damnificadas y, sobre todo, a los que perdieron familiares. Creo que, obviamente, todo nuestro afecto, nuestro apoyo y fuerza para ellos.
A pesar de todo este evento, de esta zona de catástrofe que hoy día nos tiene incomunicados, con muchos problemas de viabilidad, pensar que lo que vamos a tener de agua nos va a permitir tener al menos tres o cuatro años de seguridad de agua, administrándola bien.
Esto, gracias a que los embalses lo más probable es que terminen de llenarse con los deshielos que se van a producir más adelante.
Hoy La Paloma está en un 23, 20 y algo por ciento. Recoleta está a 100%, Cogotí también viene con un volumen bastante bueno y tenemos más de dos metros de nieve en la cordillera. Obviamente, el deshielo va a permitir que los embalses terminen de llenarse.
Ver Informe_DGA Region Coquimbo_21 julio 22.00hrs
Redacción News Frutas de Chile
