Compartir
Tuve la oportunidad de participar en el última versión de GreenTech Amsterdam 2026 en representación de Frutas de Chile, confirmando la importancia que el sector otorga a la innovación tecnológica como eje de desarrollo futuro. Realizada entre el 9 y el 11 de junio en el RAI de Ámsterdam, esta feria reunió a los actores más relevantes de la horticultura mundial, con una oferta que incluye cientos de expositores, soluciones tecnológicas de última generación y un programa técnico con más de 80 sesiones enfocadas en los principales desafíos productivos.
Sin embargo, lo más relevante de esta edición no estuvo únicamente en su magnitud, sino en el mensaje que transmitió desde su inauguración, el cual, puso en escena una agenda clara: innovación tecnológica, sostenibilidad y transformación productiva como pilares de la agricultura del futuro. Durante esta instancia se presentaron tendencias críticas y se entregaron los reconocimientos a las innovaciones más disruptivas del sector, marcando el tono de lo que vendría en los días siguientes.
Esta lectura es coherente con la interpretación de la prensa sectorial de Países Bajos, que describe a GreenTech como el lugar donde la horticultura global “introduce y prueba tendencias” y donde el sector puede observar en tiempo real hacia dónde se dirige la producción agrícola.

El concepto que articula esta edición “PURE” sintetiza el cambio en curso: una agricultura que combina tecnologías limpias, uso intensivo de datos y principios naturales para construir sistemas productivos más eficientes, resilientes y sostenibles.
Este cambio no es teórico. Se expresa en soluciones concretas que hoy están disponibles y en proceso de adopción: automatización de procesos, inteligencia artificial aplicada a la toma de decisiones, sensores en tiempo real, gestión climática avanzada y plataformas integradas que permiten optimizar la producción de manera continua.
La participación de delegaciones gubernamentales durante la inauguración (incluyendo autoridades vinculadas a agricultura y seguridad alimentaria) evidencia además que esta transformación ya no es solo un desafío técnico, sino una prioridad estratégica para los países. La capacidad de producir alimentos de manera más eficiente, con menos recursos y menor impacto ambiental, se ha convertido en un factor clave de competitividad global.

Uno de los elementos más significativos observados en GreenTech es el paso desde tecnologías aisladas hacia sistemas integrados de gestión agrícola. Esta transformación se expresa con fuerza en tres dimensiones clave:
1. Control de plagas y enfermedades: inteligencia predictiva
Las soluciones más avanzadas apuntan a reemplazar modelos reactivos por sistemas de detección temprana y predicción de riesgos. Mediante sensores, cámaras y algoritmos de inteligencia artificial, es posible monitorear cultivos en tiempo real y actuar antes de que las enfermedades o plagas se propaguen. Innovaciones premiadas en ediciones recientes de la feria ya muestran este cambio hacia una agricultura más precisa y preventiva, lo que permite reducir significativamente el uso de insumos químicos y mejorar la trazabilidad de la producción.
2. Eficiencia hídrica: datos para cada decisión
El manejo del agua es otro de los pilares tecnológicos. Los sistemas presentados en GreenTech permiten optimizar el riego en función de las necesidades específicas del cultivo, utilizando sensores que miden humedad, temperatura y estrés hídrico en tiempo real. Este enfoque transforma el riego en un proceso dinámico y altamente eficiente, donde cada decisión se basa en datos y no en estimaciones, un cambio particularmente relevante para países como Chile que enfrentan una situación de escasez hídrica estructural.
3. Eficiencia energética: productividad con menor huella
La energía aparece como un tercer eje crítico, con desarrollos orientados a la optimización del consumo energético y la incorporación de fuentes renovables. La gestión integrada de clima, iluminación y ventilación mediante inteligencia artificial permite no solo reducir costos, sino también disminuir la huella de carbono de los sistemas productivos. En este contexto, la eficiencia energética deja de ser un complemento y pasa a ser un componente central de la competitividad agrícola.

Para la fruticultura de exportación chilena, las conclusiones son evidentes. Los desafíos que enfrenta el sector (escasez de agua, aumento de costos, mayores exigencias regulatorias) coinciden con los problemas que estas tecnologías buscan resolver.
La diferencia es que, mientras en Chile estos temas siguen siendo en muchos casos discutidos a nivel estratégico, en GreenTech ya se presentan como soluciones en operación.
En este contexto, el rol de Frutas de Chile resulta clave. La participación en este tipo de instancias no solo permite acceder a información relevante, sino también identificar oportunidades de transferencia tecnológica, generar alianzas internacionales y acelerar la adopción de innovación en el sector productivo.
GreenTech Amsterdam 2026 deja una señal clara: la agricultura global está dejando atrás el paradigma basado en ventajas naturales para avanzar hacia uno sustentado en tecnología, datos y gestión integrada.
Para Chile, esto implica un desafío urgente. La competitividad futura no dependerá únicamente de la calidad de la fruta o de las condiciones agroclimáticas, sino de la capacidad de incorporar tecnología inteligencia al proceso productivo.
La pregunta, entonces, no es si la fruticultura chilena debe transitar desde huertos a sistemas inteligentes. La pregunta