Frutas de Chile participó ayer en el encuentro “De la Política Pública a la Acción Colectiva: Cooperación Internacional para Prevenir y Reducir las Pérdidas y Desperdicios de Alimentos”, actividad que se desarrolló en la Oficina Regional de la FAO en Santiago y que reunió a representantes del sector público, privado, academia y organismos especializados de Chile y Países Bajos.
La participación de Frutas de Chile se enmarca en el trabajo que el gremio desarrolla en materias de sostenibilidad, competitividad, innovación y articulación público-privada, ámbitos que forman parte de la mirada sectorial desde la cual abordó la prevención de pérdidas de alimentos.
En representación del gremio exportador participó Rodrigo Gallardo, secretario general de Frutas de Chile, quien formó parte del panel de conversación “De la política pública a la acción colectiva”. La instancia abordó las principales barreras para reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos y las condiciones necesarias para que las soluciones existentes puedan alcanzar una mayor escala. Durante su participación, Gallardo destacó que para la fruticultura de exportación la reducción de pérdidas constituye un desafío que trasciende el ámbito ambiental, ya que involucra también dimensiones productivas, económicas, logísticas y sociales.
“Cada fruta que se pierde representa también agua, energía, trabajo, infraestructura, insumos y conocimiento que no logran cumplir plenamente su propósito. Por eso, reducir las pérdidas significa hacer más sostenible, pero también más eficiente y competitiva nuestra cadena frutícola”, observó el representante de Frutas de Chile.

Uno de los énfasis de la participación de Frutas de Chile estuvo puesto en las particularidades de la fruta fresca, producto vivo y perecible cuya condición debe preservarse durante una cadena que puede extenderse por varias semanas desde la cosecha hasta la llegada al consumidor internacional.
En ese contexto, el gremio planteó que el desafío no consiste únicamente en buscar alternativas para aquellos productos que finalmente quedan fuera de los circuitos comerciales, sino fundamentalmente en evitar que la pérdida se produzca. Para ello resultan fundamentales ámbitos como el manejo de poscosecha, la cadena de frío, los embalajes, la logística, la planificación comercial y la incorporación de nuevas tecnologías.
“La mejor pérdida de alimentos no es aquella que logramos valorizar, sino aquella que conseguimos evitar”, fue uno de los principales mensajes de Frutas de Chile en el encuentro.
La jornada consideró precisamente distintas perspectivas complementarias sobre el problema, incluyendo la Estrategia Nacional para la Prevención y Reducción de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, experiencias de Producción Limpia, metodologías de cuantificación, innovación y valorización de alimentos, así como modelos de reducción sistémica y agrologística inteligente provenientes de Países Bajos.

Frutas de Chile identificó asimismo la medición como uno de los desafíos necesarios para avanzar. Contar con información que permita determinar dónde, cuándo y por qué se producen pérdidas ayudaría a establecer líneas base, identificar puntos críticos y focalizar las intervenciones en aquellos ámbitos donde puedan generar un mayor impacto.
En este sentido, Gallardo destacó también el potencial de la digitalización para evolucionar hacia una aproximación más predictiva. El acceso oportuno a información sobre la condición de la fruta, temperaturas, tiempos logísticos y comportamiento de los mercados puede permitir anticipar situaciones de riesgo y adoptar decisiones antes de que un producto pierda valor comercial o aptitud para consumo.
“Tenemos que pasar de medir la pérdida después de que ocurre a utilizar información y tecnología para anticiparla antes de que ocurra”, enfatizó.
Un segundo eje fue la necesidad de enfrentar este desafío desde una lógica de cadena. En fruta fresca, las causas de las pérdidas pueden originarse en diferentes puntos del proceso y estar asociadas a factores productivos, comerciales, logísticos, regulatorios o de mercado. Por ello, las soluciones requieren la participación coordinada de productores, exportadores, compradores, operadores logísticos, mercados de destino, centros de investigación y sector público.
El panel, en el que participó Frutas de Chile , contempló representantes de distintos eslabones y ámbitos del sistema alimentario, entre ellos AB Chile, CITAGRO, Maifud, el Punto Nacional de Contacto de Chile para la Conducta Empresarial Responsable, Wageningen University & Research / Food Waste Free United e IDH – The Sustainable Trade Initiative.
De cara a los próximos años, Frutas de Chile propuso avanzar hacia la construcción de una línea base sectorial de pérdidas de alimentos que permita posteriormente impulsar un programa público-privado de prevención, con objetivos medibles y proyectos demostrativos orientados a abordar los principales puntos críticos de la cadena.
Para el gremio, este trabajo debería ser desarrollado procurando que las acciones destinadas a prevenir pérdidas generen simultáneamente beneficios ambientales, sociales y económicos, evitando que la sostenibilidad se traduzca simplemente en nuevas exigencias administrativas para productores y empresas.
“El desafío es pasar de optimizar cada eslabón por separado a optimizar la cadena completa. Ningún actor puede resolver por sí solo un problema que, por definición, involucra a toda la cadena de valor”, concluyó .