En el marco de las audiencias públicas que se están desarrollando en Estados Unidos por la investigación de la Sección 301, relacionada al trabajo forzado en las cadenas globales de suministro que busca identificar elementos que distorsionen o limiten el comercio, especialmente para EE.UU., en algunos mercados (incluido Chile), Frutas de Chile participó como parte de la misión liderada por el Gobierno de Chile, junto a la Sofofa y otros gremios exportadores. La investigación actual del USTR propone un arancel del 12,5% para los productos chilenos (y de otros orígenes).
En este contexto, durante su presentación ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), realizada el 8 de julio, Frutas de Chile manifestó su pleno respaldo al objetivo de prevenir y evitar procesos que involucren trabajo forzado, destacando que Chile cuenta con una sólida institucionalidad laboral y mecanismos de fiscalización, mientras que el sector frutícola exportador opera bajo estrictos estándares internacionales, con cadenas de suministro altamente trazables y permanentemente auditadas.
Asimismo, destacó el rol estratégico que cumple la fruta fresca chilena en ese mercado, al abastecer fruta en contraestación y complementar la oferta local, durante el invierno del hemisferio norte, período en que la producción estadounidense es inexistente o muy limitada. En este sentido, se observó que «EE.UU. no puede reemplazar nuestra oferta con producción local , siendo también muy difícil hacerlo desde otros orígenes, dada la ventana de arribos, volumen, oportunidad y confiabilidad».

«Al producir en contraestación, Chile permite mantener disponibilidad de fruta fresca, durante todo el año, apoyando al retail, a los consumidores y a la estabilidad de precios en el mercado norteamericano. Por tanto, imponer aranceles a la fruta fresca podría reducir la disponibilidad para los consumidores, generar mayor volatilidad en los precios y afectar la eficiencia de una cadena de distribución que es clave para la economía estadounidense», comentó el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio.
En este contexto, Frutas de Chile solicitó que las frutas frescas chilenas sean incorporadas al Anexo A de la propuesta, como productos que cumplen con criterios establecidos por el USTR para mitigar los impactos en precios domésticos y seguridad alimentaria.
De acuerdo con un estudio de Delphy & Peterson Solutions, las importaciones de fruta chilena generan un aporte de US$2.000 millones al PIB de Estados Unidos y US$3.500 millones en actividad económica por temporada, sustentando 19.500 empleos en puertos, frigoríficos, transporte, logística y distribución. En ese sentido, excluir a la fruta fresca chilena de los aranceles propuestos no solo es consistente con los criterios establecidos por la propia USTR, sino que también contribuye a proteger la actividad económica y el empleo en Estados Unidos.
Chile y Estados Unidos mantienen un Tratado de Libre Comercio vigente desde 2003 y una relación económica estratégica. Estados Unidos es el segundo mayor socio comercial de Chile, con un intercambio total de US$ 34.332 millones en 2025.