Aunque la manzana suele llevarse la mayor parte del protagonismo en las recomendaciones nutricionales, la pera guarda una riqueza nutricional extraordinaria. Un estudio de la Universidad de Minnesota, publicado por las investigadoras Joanne Slavin y Holly Reiland en la revista científica Nutrition Today, analizó de manera sistemática las evidencias sobre los efectos de esta fruta en el organismo, concluyendo que sus propiedades nutricionales la posicionan como una opción imprescindible en la dieta diaria.
Una de las principales fortalezas de la pera reside en su extraordinario aporte de fibra. Una pieza de tamaño mediano contiene aproximadamente 6 gramos de fibra dietética, distribuidos en un 71% de fibra insoluble y un 29% de fibra soluble. Esta combinación, sumada a la presencia natural de fructosa y sorbitol, explica sus reconocidas propiedades reguladoras del tránsito intestinal y su suave efecto laxante. Además, la pera aporta ligninas, un tipo especial de fibra que la microbiota intestinal transforma en lignanos con función antioxidante.
El estudio enfatiza de forma especial la importancia de consumir la fruta bien lavada pero sin retirar la piel. Los análisis químicos revelaron que la cáscara concentra entre 6 y 20 veces más fitonutrientes y antioxidantes que la pulpa, incluyendo compuestos destacados como la arbutina, la catequina, el ácido clorogénico, la quercetina y la rutina, los cuales le otorgan una elevada capacidad antiinflamatoria y de protección celular. Por este motivo, al pelar la fruta se pierde más del 25% de sus fenoles totales y de su contenido de vitamina C.
En el ámbito cardiovascular y metabólico, la pera destaca por su aporte de unos 180 mg de potasio y su bajo contenido de sodio. Las investigaciones recopiladas en el trabajo señalan que su consumo contribuye a regular los lípidos en plasma, ayudando a controlar los niveles de colesterol y reduciendo los marcadores inflamatorios.
A estos beneficios se suman los hallazgos en torno a la salud digestiva y el metabolismo. La revisión destaca que la pera muestra un valioso efecto gastroprotector capaz de prevenir la aparición de úlceras gástricas, al mismo tiempo que apoya el metabolismo del alcohol, facilitando su eliminación y aliviando los síntomas de la resaca, una propiedad aprovechada por la medicina tradicional desde hace más de dos milenios.
Para aprovechar al máximo todas sus virtudes, los expertos recomiendan consumir la pera entera con su piel tras lavarla adecuadamente, integrarla como un aperitivo saciante por su alto contenido de agua y fibra, y conservarla a temperaturas óptimas, ya que puede mantener sus propiedades antioxidantes hasta por ocho meses.
Redacción News Frutas de Chile