El gobierno de Michoacán anunció que impulsará una Indicación Geográfica (IG) para la palta de la franja productiva del estado. La medida —planteada por el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla— busca “blindar” al producto frente a imitaciones y prácticas desleales, usando una figura de propiedad industrial que vincula calidad, reputación y características con el territorio de origen.
La propuesta fue presentada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y forma parte de una estrategia para distinguir al aguacate michoacano en los mercados internacionales.
Según el “Avocado Annual” del Servicio Agrícola Exterior de EEUU (USDA-FAS), en 2024 las paltas mexicanas representaron cerca del 88% de las importaciones totales de ese país. Además, los huertos y plantas de empaque de Michoacán y Jalisco participan en un sistema binacional de exportación que permite el acceso al mercado estadounidense con estrictos controles fitosanitarios.
La IG pretende, además, ordenar y hacer más visible el cumplimiento de estándares en un entorno sensible a las crisis. En 2024, por ejemplo, Estados Unidos suspendió temporalmente las inspecciones de palta y mango en Michoacán por un incidente de seguridad con personal de su Departamento de Agricultura; un episodio que reavivó el debate sobre mecanismos de verificación, trazabilidad y gobernanza sectorial. Aunque los envíos no se bloquearon por completo y continuaron en otras zonas, el impacto reputacional fue evidente.
A nivel ambiental, Michoacán lanzó en 2024 un programa de certificación para ayudar a compradores a identificar fruta de huertos autorizados y no vinculados a deforestación. La creación de una IG podría sumar una capa de diferenciación y transparencia si incorpora criterios ambientales verificables en su pliego de condiciones.
En el plano regulatorio internacional, el acceso del aguacate mexicano a EEUU descansa en un “enfoque de sistemas” consolidado desde los años noventa y ampliado con el tiempo, incluyendo la apertura progresiva a otras regiones como Jalisco. Una IG bien diseñada no sustituye esos requisitos sanitarios, pero sí puede reforzar el posicionamiento del producto y su narrativa de origen en los anaqueles.