La temporada que viene tendrá una base más sólida en la Ribera Sur del río Cachapoal. En visita técnica a la zona, el Ministerio de Agricultura confirmó una bonificación histórica de $1.265 millones para reparar la bocatoma que abastece a los sistemas de riego locales, obra cuya caída el 21 de diciembre de 2023 dejó a cerca de 40.000 hectáreas sin suministro —28.000 de cultivos permanentes y 12.000 de temporada— y obligó a decretar emergencia agrícola en toda la provincia.
La solución, articulada por una mesa ampliada entre la Comisión Nacional de Riego (CNR), la Delegación Presidencial Regional, la Asociación de Usuarios de Aguas y el Ministerio de Obras Públicas, moviliza una inversión total de $1.685 millones y marca un hito: “el financiamiento más grande en la historia de la CNR”, destacó su director ejecutivo, Wilson Ureta, aludiendo a la reciente adjudicación del concurso de obras medianas que permitió canalizar los recursos hacia el Canal Ribera Sur.
Para el exportador de fruta, el anuncio se traduce en continuidad operativa en el campo, estabilidad de riegos en primavera-verano, menores riesgos para cuaja y desarrollo de fruta, y más certeza para programar labores y cosechas. El bono beneficiará directamente a más de 2.500 regantes de Olivar, Requínoa y Rengo, con impacto indirecto en Quinta de Tilcoco, reduciendo la vulnerabilidad hídrica que expuso el colapso de una infraestructura de más de 150 años.

“Desde el primer momento el Gobierno se comprometió con una solución rápida y efectiva para proteger la productividad y el sustento de miles de familias”, señaló el Delegado Presidencial Regional, Fabio López, enfatizando que la bonificación es una señal concreta de coordinación público-privada. En la misma línea, el seremi de Agricultura, Cristian Silva, subrayó el rol de articulación interinstitucional para asegurar la continuidad del riego tras un año complejo por lluvias y deshielos que remecieron la zona.
Del lado de los usuarios, Leonardo Witting, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Cachapoal, 1ª Sección, valoró la cohesión regional: “el trabajo se hizo entre todos, y creo que como región tuvimos la suerte de contar con personas que se unieron para trabajar. El delegado fue una gran cabeza; se involucró desde el principio y no nos soltó. Al inicio, las reuniones eran cada quince días. Él nos unificó a todos y nos asignó tareas. Hay que destacar también el gran rol de la DGA y la DOH, porque se la jugaron con todo. Creo que el resultado es esta obra, que es la toma de agua más grande de Chile, es un hito que, esperamos, durará unos 150 años».
Con los recursos comprometidos y la gobernanza instalada, el sector productivo de O’Higgins gana tiempo y certidumbre para encarar la próxima temporada con un activo estratégico: seguridad hídrica para sostener calibre, calidad y programas de exportación en una de las zonas frutícolas más intensivas del país.