La biotecnología agrícola dio un paso histórico: científicos de Academia Sínica (Taiwán) diseñaron un circuito bioquímico sintético que duplica los sistemas de fijación de carbono dentro de una planta, funcionando en paralelo a la fotosíntesis natural. En ensayos con la especie modelo Arabidopsis thaliana, las plantas modificadas capturaron alrededor de 50% más CO₂, crecieron más rápido, aumentaron su biomasa y lípidos, y llegaron a triplicar la producción de semillas respecto de los controles. El hallazgo fue publicado en Science y confirmado por comunicados institucionales.
El grupo, liderado por el Dr. James C. Liao, presidente de Academia Sínica, ensambló un ciclo “nuevo en la naturaleza” — denominado malyl-CoA–glycerate (McG) — que recicla productos de la fotorrespiración y fija carbono adicional. Al operar junto al ciclo de Calvin, crea un “sistema dual” de fijación que mejora la eficiencia fotosintética y deriva más carbono hacia acetil-CoA, base para síntesis de lípidos. Datos y materiales del estudio (paper, notas y dataset público) reportan +50% en eficiencia de fijación, mayor eficiencia del fotosistema II y semilla hasta 3x. Ver más aquí
“Plantas mágicas”, las bautizaron los investigadores: es la primera evidencia de que se pueden ejecutar dos vías de fijación de carbono en un mismo organismo vegetal. El avance combina ingeniería genética, biotecnología y sostenibilidad, con la ambición de escalarlo desde Arabidopsis hacia cultivos de alto valor.
Para Chile — sequías prolongadas, estrés hídrico y suelos degradados— esta vía dual de fijación podría cambiar la ecuación productiva del sector frutícola: más rendimiento por hectárea y mejor partición de carbono hacia fruto, pulpa y aceites (útil para olivo, palto/aguacate y carozos), con potenciales sinergias en uso eficiente del agua al producir más biomasa por unidad de CO₂ fijado.
Un mayor “poder fotosintético” también podría robustecer la resiliencia frente a olas de calor y prolongar ventanas de cuaja y llenado en especies como uva de mesa, arándanos, cerezos, manzanos y carozos, siempre que la transferencia genética confirme estabilidad y desempeño a campo abierto. (El equipo ya trabaja en trasladar la tecnología y validar su estabilidad en condiciones reales).
Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio, subraya el encaje estratégico de avances como éste: la biotecnología puede complementar la fotosíntesis para obtener más rendimiento con la misma superficie, algo clave en países que deben producir con menos agua y menos emisiones. Para un país agroexportador, esto apoya metas de descarbonización sin perder competitividad. (Contexto y entrevistas previas del directivo apuntan en esa línea).
La aplicación comercial está en etapa temprana. Los siguientes pasos son:
— Transferencia del sistema McG a cultivos comerciales
— Pruebas de campo para estabilidad genética y desempeño agronómico,
— Optimización regulatoria según marcos de OGM/edición génica de cada país, y estrategias de propiedad intelectual para licenciamiento y escalamiento industrial.