La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2027 ha comenzado a definir los principales puntos de fricción comercial entre Washington y México. En el centro de la discusión se encuentran los sectores de la palta y del acero, donde diversas industrias y asociaciones estadounidenses han solicitado formalmente la imposición de medidas restrictivas y aranceles para proteger sus mercados locales.
Las peticiones surgieron en el marco de una consulta pública convocada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). Dicho periodo de recepción de comentarios, que inició el pasado 2 de octubre y se extenderá hasta el 12 de enero de 2027, tiene como finalidad evaluar el funcionamiento del pacto comercial y recopilar propuestas de los sectores productivos norteamericanos antes de sentarse a la mesa de negociaciones.
En el ámbito agrícola, los cultivadores estadounidenses de palta han manifestado una severa crisis financiera debido a la competencia con el producto importado desde México. Productores de California, como James Kovaly de Kovaly Farms, solicitaron a las autoridades comerciales de su país la imposición urgente de cuotas de importación para frenar el flujo del fruto mexicano. Según sus argumentos, en los últimos cinco años han enfrentado un alza del 50% en los costos operativos, sumada a una caída del 30% en los precios al mayoreo durante el presente año.
El gremio agrícola estadounidense advirtió que, ante esta pérdida de rentabilidad, numerosos agricultores locales se encuentran en riesgo de cerrar operaciones. Esto profundizaría la dependencia del suministro proveniente de México, el cual, según señalaron ante la USTR, acarrea riesgos vinculados a problemas fitosanitarios y presiones por extorsión del crimen organizado. Históricamente, California aportaba hasta el 90% de la palta producida en suelo estadounidense, aunque en la actualidad la producción local apenas abastece alrededor del 10% del consumo nacional.
A la par de las demandas agrícolas, la industria siderúrgica estadounidense busca endurecer la vigilancia sobre las importaciones mexicanas. El Steel Tube Institute solicitó formalmente participar en las audiencias del T-MEC para plantear una revisión exhaustiva a la partida arancelaria 8547. La principal preocupación de este organismo radica en evitar que acero producido en terceros países —en particular de origen chino— se beneficie de las preferencias arancelarias del tratado al ingresar al mercado estadounidense a través de México.