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agosto 29, 2016
Opinión

«Apostando por nuestra superfruta en China»

Por Jorge Heine, Embajador de Chile en China

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JorgeHeine-EmbarjadordeChilenChina

En materia de «berries», debo confesar que prefiero la mora al arándano. Tal vez por su sabor más complejo o porque me recuerda las que recogía en el campo de mi abuelo en Puangue, y las sabrosas mermeladas que con ellas preparaba mi abuela. Pero hoy es el arándano el que la lleva. Su producción y consumo crece en forma exponencial en muchas partes del mundo. Y si el aumento en el consumo de fruta fresca, sobre todo en los países desarrollados, pero cada vez más también en los emergentes, es un dato de la causa (gatillado por el afán de vida saludable ), ello es especialmente cierto en los arándanos.

En los países de cultura anglosajona, el «full English breakfast» de antaño ( esa bomba calórica de huevos fritos, tocino, porotos y tomate frito) ha sido reemplazado por el plato de cereal con arándanos y leche. Sus antioxidantes y polifenoles disminuyen el riesgo de dolencias cardíacas y de Alzheimer; su vitamina A es buena para la vista ; y hasta baja los niveles de colesterol. Por algo la llaman la «superfruta» y «la fruta del siglo XXI». Desde 2005, el consumo de arándanos en los EEUU ha aumentado en un 200%, llegando a una producción de 257 mil toneladas anuales y un consumo per capita de 2 libras anuales.

Chile, donde el arándano llegó en los ochenta, traído de Nueva Zelandia, ha entrado a «roncar» fuerte en este producto y hoy es el mayor productor del Hemisferio Sur, bordeando las 90,000 toneladas anuales, con unas 30,000 hás plantadas. Con su producción en contraestación, Chile es gran suplidor de los mercados de Estados Unidos y Europa. Desde 2012, también exporta a China.

De la producción de arándanos este año, que podría llevar a exportaciones por US$ 545 millones, desplazando a la manzana como la segunda fruta más exportada, solo una fracción irá a China, tal vez unos US$ 70 a 80 millones. Lo interesante de China, sin embargo, es nuestra cuota de mercado, que supera el 90% de las importaciones , y el crecimiento exponencial que ha tenido desde que se autorizó su entrada en 2011. En 2015, las exportaciones de arándanos de Chile a China crecieron en un 66%.

Sin embargo, en adición a las dos Coreas, ya están entrando otros competidores. Canadá y Taiwán, por una parte; y Argentina y Uruguay, que acaban de obtener la autorización correspondiente; y México y Perú, por otra. Los países sudamericanos entrarían a competir directamente con la producción de contraestación de Chile.

En China, el arándano es algo nuevo. Sin embargo, grandes conglomerados chinos, como Legend Holdings, avizorando su gran potencial, están apostando a él, e incluso invirtiendo en Chile para ello. La producción china de arándanos crece en forma acelerada, pasando de 4000 toneladas en 2011 a lo que se proyecta serán 50,000 toneladas en 2016. Sin embargo, ello se consume en la época de cosecha ( junio y julio), dejando el resto del año para las importaciones. Para algunos observadores, China en algunos años será tanto el mayor productor como el mayor consumidor de arándanos, disparando la demanda mundial.

La gran ventana para el consumo de fruta fresca en China, en que se usa mucho como regalo, son los principales feriados nacionales—el Año Nuevo Chino en febrero, el Día Nacional y otro feriado en octubre, y Pascua y Año Nuevo. En febrero Chile tiene el monopolio en arándanos; en octubre, no hay oferta ; y en diciembre, llega algo desde Chile, pero en cantidades insuficientes.

Son pocos los casos en que Chile tiene un 90% de las importaciones de un producto en uno de los mayores mercados del mundo. El consumo p/c del arándano en China es aún bajo, pero creciente. El consumidor chino valora su valor nutritivo, los beneficios para la salud y su condición de fruta «exótica». Su venta en cajas estándar e imagen sofisticada hace que los supermercados estén motivados en promoverlo. Y arándanos de gran tamaño, firmes y dulces comandan altos precios.

Un estudio realizado por el Portal Frutícola en 2015 entre más de 500 exportadores y productores del Hemisferio Sur revela que un 75% de los encuestados considera a China como » un actor muy relevante en el futuro del arándano». Sin embargo, el 25% de los exportadores y un 65 % de los productores no están interesados en exportar a China.

Habiendo sido, para todos los efectos, el primero en llegar a China, y en ocupar una cuota tan significativa del mercado, Chile tiene el «first mover advantage» para fijar el estándar al que otros deberán atenerse—tal como lo ha hecho, por ejemplo, Francia con el vino en muchos países. A ello cabe agregar la ventaja de que nuestros arándanos entren con arancel cero, gracias al TLC con China, ventaja que no será eterna, dados los TLCs que China está firmando con otros países.

Y lo que capto en mis conversaciones con compradores y distribuidores es que lo que el consumidor chino quiere cada vez más, en todo orden de alimentos, pero sobre todo en frutas, es un producto lo más fresco posible. Por ello está dispuesto a pagar precios «premium».

Así, si el sector de arándanos en Chile tiene interés en apostar por China como un mercado incipiente, pero muy prometedor, debería poner las fichas en producir frutas de alta calidad, a ser enviadas por vía aérea, y apuntando a esas ventanas de consumo masivo de fruta fresca identificadas más arriba. Esto va en contra de la tendencia de la industria en Chile en los últimos años, de orientar una parte creciente de la producción hacia arándanos procesados. Por supuesto que hay espacio para ambos, que en alguna medida se complementan. Sin embargo, la ironía del arándano, como en otras frutas, es que se le añade más valor exportándolo fresco que congelándolo o procesándolo y transformándolo en jugo, yogurt o ingrediente para postres o cosméticos.

Es por ello que si Chile quiere traducir esta ventaja inicial cuasi-monopólica, por definición temporera, en una más duradera, que instale nuestra «superfruta» en los corazones y en las mentes del consumidor chino, debería focalizarse en expandir su presencia en el segmento más de punta y más visible : el del arándano fresco.

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