Las alarmas fitosanitarias se encendieron en la frontera australiana. El Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura (DAFF) resolvió suspender de manera inmediata las importaciones de pomelo fresco y entero cultivado en Vietnam, luego de que sus inspectores hallaran indicios de plagas y enfermedades en varios de los envíos que arribaron recientemente a puertos locales.
La medida rige de forma inicial por un período de seis meses. Con esta resolución, la fruta que ya se encontraba en tránsito y contaba con certificación previa será sometida a estrictas inspecciones de verificación al llegar a territorio australiano para definir si requiere algún tratamiento correctivo. En cambio, cualquier cargamento certificado desde la fecha límite no podrá ingresar y deberá ser reexportado de inmediato o destruido, destino que ya tuvieron las partidas donde se detectaron las anomalías.
La decisión oficial no fue improvisada. Durante agosto, técnicos del organismo australiano viajaron a Vietnam para realizar una auditoría sobre el terreno. Allí constataron que los sistemas de manejo, empaque y control implementados en origen habían dejado de cumplir con los estrictos estándares de bioseguridad que exige Canberra para evitar el ingreso de organismos exóticos.
Desde el sector productivo, la respuesta fue de absoluto respaldo y alivio. Nathan Hancock, director ejecutivo de Citrus Australia, valoró la celeridad de las autoridades gubernamentales al subrayar que salvaguardar una industria que mueve unos 1.100 millones de dólares australianos debe ser siempre la prioridad número uno. Para el dirigente gremial, la intervención demuestra que los protocolos de vigilancia funcionan con eficacia tanto para proteger las grandes plantaciones comerciales como los huertos familiares, al tiempo que ratificó que continuarán monitoreando de cerca cada vía de riesgo en las importaciones citrícolas.