
Durante un Día de Campo llevado a cabo en el Campo Experimental Santa Rosa de INIA Quilamapu, en Chillán, productores, exportadores y directivos del Consorcio Tecnológico de la Fruta, tuvieron la oportunidad de visualizar los avances del Programa de Mejoramiento Genético de Manzano (PMGM), mediante el cual se espera desarrollar nuevas variedades de manzanas chilenas que respondan a los requerimientos del sector productor y exportador nacional de esta fruta.
En la oportunidad, los visitantes, junto a los expertos, visitaron los huertos de manzano ubicados en INIA, Chillán, donde los desarrolladores explicaron cada etapa del programa a la fecha. Al finalizar el recorrido, los participantes pudieron degustar 17 selecciones avanzadas de manzanas (candidatas a transformarse en variedad), destacando en este proceso la crocancia y dulzor de las frutas.
En este marco, el gerente del Consorcio Tecnológico de la Fruta, Sergio Maureira, dijo a SimFRUIT: «Como Consorcio es fundamental desarrollar nuevas variedades de manzanas que respondan a características organolépticas y de poscosecha requeridas por la industria chilena de exportación. En este sentido, algunas de las características que se están impulsando en el desarrollo de estas nuevas variedades son la crocancia, así como una vida de poscosecha que conserve la calidad y condición de la fruta, principalmente dados los largos viajes que deben experimentar estos productos».
Por su parte, el investigador de INIA Quilamapu, y director del Programa de Mejoramiento Genético de Manzano, Pablo Grau, sostuvo «lo que buscamos es alcanzar manzanas que resalten por sus características organolépticas, donde aspectos como el dulzor, el aroma, el color, el sabor, la jugosidad y la crocancia estén presentes».
Grau agregó que «uno de los aspectos que más se ha buscado en estas selecciones avanzadas -con características promisorias destinadas a convertirse en las primeras variedades de manzana chilena-, es la crocancia, y que los genes de esta característica se están expresando cada vez más». Asimismo el experto informó que esperan tener la primera variedad de manzanas para el año 2021, y que ésta podría ser bicolor (rojo-amarillo).
Por su parte,, Sergio Maureira, añadió que desde el año 2007, este PMGM se desarrolla de manera conjunta entre el Consorcio Tecnológico de la Fruta, INIA y la Universidad Católica. Maureira informó que otra característica buscada en las nuevas variedades es su resistencia a Venturia, lo cual permitiría entregar valor agregado, por un menor impacto ambiental y un menor costo de producción al disminuir las aplicaciones químicas, que actualmente pueden llegar a 20 aplicaciones de funguicidas contra Venturia en la temporada.
Ricardo Gatti, Director del Consorcio Tecnológico de la Fruta, como representante de Unifrutti, y Director del Comité Técnico del PMGM, expresó: «Se calcula que para sacar una variedad, uno puede demorar entre 10 y 12 años, por lo que sabemos que aún nos queda terreno que recorrer. No obstante, hay cruzamientos que son interesantes, estamos bien encaminados. Se está en la búsqueda de una manzana que tenga calidad organoléptica. Antiguamente se procuraba más el color y el tamaño, pero hoy hay una tendencia por buscar también sabor, que sea rica de consumir».

Una manzana para largos viajes
En cuanto a la vida de poscosecha de la fruta, el Académico de la PUC, Juan Pablo Zoffoli, comentó: «La Universidad Católica, como parte del Consorcio, está apoyando toda la parte de poscosecha del PMGM. En este sentido estamos apuntando a ver cómo se comporta la fruta, durante almacenaje, que es una materia muy importante dentro de las propiedades que tenemos que buscar en la fruta, sobre todo si se piensa que ésta debe viajar largos tramos».
Agregó: «Las manzanas resultan ser el producto en el que más tiempo de conservación están pidiendo los mercados, entonces mantener esa calidad que se obtiene en cosecha, durante poscosecha no es fácil, y por lo mismo, hay que evaluar rigurosamente los materiales genéticos que cumplan esta propiedad. El mercado esta pidiendo una fruta que sea resistente, firme, crocante, dulce, se mantenga una relación de aceptabilidad azúcar-ácido, y todo esto cambia en almacenaje. Entonces hay que buscar la manzana que tenga esa capacidad de conservación».
En relación al proceso, el experto aclaró: «Hay una primera etapa que es la evaluación de la fruta en el árbol, luego de ello pasa a la siguiente que es cómo se almacena esta fruta. Así por un periodo de 100 días de evaluación vemos cuál tiene potencial, la empezamos a evaluar por más tiempo, y de esta forma este material se comienza a reproducir, para luego ser llevado a huertos comerciales en las zonas típicas de producción de manzano. En este momento tenemos cinco materiales que están distribuidos en estas zonas (VII y VIII regiones)», cerró Zoffoli.
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Fuente: SimFRUIT