Durante la reciente reunión de altos funcionarios de APEC en la ciudad de Dalian, el sector frutícola chileno llevó una reflexión profunda sobre el rumbo que está tomando la modernización del campo. En el marco de la cena de trabajo “Empowering Practitioners Through Digital Technology, Building a Shared Future for Agriculture and Food”, desarrollada en el marco de la Tercera Reunión de Altos Funcionarios (SOM3) de APEC en Dalian, China, Rodrigo Gallardo, secretario general de Frutas de Chile, expuso ante autoridades y expertos del Asia-Pacífico la necesidad de poner a las personas en el centro de cualquier proceso de innovación.
Para el representante gremial, el verdadero valor de la actividad agrícola radica en un equilibrio sensible. Mientras la ciencia y los datos permiten descifrar el comportamiento del suelo, el agua y el clima, el criterio humano sigue siendo irremplazable al momento de interpretar el entorno y tomar decisiones frente a la incertidumbre. Por ello, advirtió que la llegada de la inteligencia artificial y la automatización no puede traducirse en la pérdida de la mirada sensible de quien trabaja la tierra.
Gallardo remarcó que las herramientas digitales son indispensables para encarar la crisis climática y asegurar el abastecimiento alimentario, pero subrayó que no hacen milagros por sí solas. La tecnología, explicó, solo rinde frutos cuando existen condiciones estructurales sólidas: agricultores con financiamiento real, acompañamiento técnico cercano, redes activas de colaboración comunitaria e infraestructura logística confiable para llegar a los mercados.
En el plano del comercio internacional, el ejecutivo valoró herramientas como la certificación fitosanitaria electrónica y los sistemas de intercambio ágil de datos, destacando que la cooperación entre economías socias es el camino más directo para construir cadenas de suministro más justas y eficientes.
El encuentro concluyó con un llamado a mirar la transformación digital con sentido ético y práctico: el éxito del campo en los próximos años no se medirá por la cantidad de pantallas o algoritmos implementados, sino por la capacidad de usar esa tecnología para enriquecer la vida de las personas y preservar el oficio esencial de cultivar.
Redacción News Frutas de Chile