Con el objetivo de visualizar la relevancia que hoy tiene la fruticultura regenerativa dentro de la agricultura moderna, el pasado 14 de mayo, el Comité de Arándanos de Frutas de Chile llevó a cabo la jornada técnica «Rol de la fruticultura regenerativa en el recambio varietal y buen establecimiento del arándano”, la cual corresponde a un proyecto de difusión y transferencia denominado “Establecimiento de variedad de recambio bajo un enfoque de fruticultura regenerativa y sostenible en la región de Los Ríos”, el cual, es apoyado por Corfo Los Ríos.

Según explicó Julia Pinto, gerenta técnica del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, se busca dar a entender que, si bien muchas de estas prácticas se han realizado por años de manera tradicional, hoy se enmarcan formalmente bajo este concepto. «El objetivo es demostrar cómo estas buenas prácticas potencian y ayudan al correcto establecimiento del arándano, enlazando directamente el recambio varietal con manejos que aseguren el éxito del cultivo durante sus dos primeros años y posteriores», observó la profesional.
La ingeniera agrónoma añadió que el foco principal de la fruticultura regenerativa está puesto en el trabajo del suelo. Por ello, durante el encuentro, Eduardo Arellano, académico de la Facultad de Agronomía y Ciencias Naturales de la Universidad Católica, ofreció una clase magistral sobre el manejo sustentable y regenerativo en predios frutícolas, relevando la transición desde el concepto teórico hasta la adopción real de estas herramientas.

Arellano enfatizó que la meta es lograr un suelo vivo y sano, lo que a largo plazo permite que las plantas establecidas en el campo sean considerablemente más resilientes a los factores de estrés actuales, tales como los eventos térmicos y la escasez hídrica que se han venido registrando con mayor fuerza en las últimas temporadas.
Para ilustrar la viabilidad de estas metodologías, el académico compartió experiencias prácticas que la universidad ha desarrollado en vides viníferas y otros frutales, demostrando a los asistentes que no se trata de metodologías ajenas a su labor cotidiana.
Por su parte, Susana Valle, académica de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile, profundizó en la perspectiva científica y técnica de los agroecosistemas frutales, detallando la funcionalidad y la importancia crítica que posee el suelo en este entorno. La especialista relevó que un suelo sano, bien construido y microbiológicamente activo garantiza que la planta absorba los nutrientes de manera óptima y crezca sin restricciones.

Complementando esta mirada, Francisco Latorre, gerente técnico de la empresa local Rilesur, expuso sobre la valorización de los residuos provenientes de las industrias salmonera, lechera y ganadera. Latorre detalló cómo estos subproductos son reintroducidos en los predios, mediante estrategias agroecológicas y de compostaje para la regeneración de suelos. Esta propuesta, enmarcada en los principios de la economía circular, permitió que los productores locales se dieran cuenta de que muchas de estas acciones ya eran parte de su rutina diaria, aunque no estuvieran previamente catalogadas bajo el concepto de agricultura regenerativa.
Finalmente, la gerenta técnica del Comité de Arándanos remarcó la importancia de «conectar el recambio de variedades con prácticas que mitiguen los efectos del cambio climático extremo, asegurando así un huerto homogéneo y la obtención del producto de calidad que el mercado exige». Asimismo, puntualizó que esta jornada técnica es la primera de múltiples actividades planificadas para la zona durante el año. El Comité tiene definida una agenda continua de talleres, jornadas técnicas, días de campo y el desarrollo de pilotos demostrativos en la región.