
La Asociación de Exportadores de Frutas de Chile AG (ASOEX), conjuntamente con SimFRUIT, lamentan informar del fallecimiento de quien en vida fuera reconocido como uno de los pioneros del sector de la fruta chilena de exportación, Charles Madge Ferrers. Sus funerales fueron realizados la mañana del martes 26 de abril, contando con la presencia de familiares, amigos y representantes de la industria.
Nacido en Sudáfrica, Charles llegó a Chile a temprana edad, enamorándose de los campos nacionales y formando su familia. Se casó y tuvo dos hijas, Susan y Julie, quienes le dieron cariñosos nietos que supo disfrutar.
Todos quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo, y trabajar con él, lo describen como un hombre esforzado, amante de la tierra y la innovación. Pionero en los cultivos de uvas de mesa en el norte de Chile y la implementación de nuevas tecnologías que permitieron dar el salto que la fruticultura de exportación necesitaba.
Como anécdota se recuerda que fue compañero, durante sus estudios de agronomía, de Manuel José Gandarillas, ingeniero agrónomo y productor de Copiapó, y Anthony Wylie, director de Fundación Chile.
«La verdad es que lo conocí por más de 50 años, fue un gran amigo durante todos estos años. Hicimos muchas cosas juntos. Me dio su apoyo tecnológico, principalmente en uvas y carozos, que eran su especialidad. Fue socio mío en el norte, en los primeros campos que se hicieron en Copiapó bajo, donde la verdad es que sus aportes fueron fundamentales en los inicios de uno de los mayores campos de uvas. Un hombre trabajador como pocos que he conocido, por no decir el único. Trabajaba de lunes a domingo, trasladándose al norte, a Aconcagua, Santiago, Río Bueno, y Talagante, donde tenía su casa y su afición, que era la engorda de ganado. Aportó mucho a la fruticultura en Chile a través de la implementación de nuevas tecnologías, las cuales compartía sin problemas con quien quisiera aprender «, señala Manuel Sánchez Ortega, empresario frutícola y ex -líder en David del Curto S.A.
Charles Madge y Manuel Sánchez, forjaron una amistad unida al trabajo en David del Curto y sus campos: Valle Dorado, El Triunfo, Rosario y en muchas otras sociedades agrícolas. Fue, además, director en David del Curto.
«Su conocimiento y aportes tecnológicos estuvieron basados en sus amistades y los viajes que realizó por el mundo en búsqueda de novedades. Con su apoyo logramos contar con una producción comercial de uvas de mesas luego de 11 meses de plantar las parras. Su trabajo estuvo centrado, principalmente, en innovaciones y nuevas variedades dentro del sector frutícola del norte de Chile, específicamente en Aconcagua y la Región Metropolitana», agrega Sánchez.
Por su parte, Martín Silva, Ingeniero Agrónomo de la PUC y profesional de Agrícola El Retorno de Subsole, comenta: «Fue mi jefe por unos diez años, junto con quién nos presentó, otro gran asesor y amigo, Roberto Pizarro. Administré en ese período campos al alero de David del Curto S.A., y fue mi maestro en muchas cosas. Exigente el hombre, duro con la pereza y el error. Generoso con el éxito, y con libertades en la medida en que las cosas estuvieran en orden y bien hechas. Aplicado en las recetas, prácticas, simples. «Puras guevadas Martín…», me dijo tantas veces cuando yo quería volar más lejos, y enredar las cosas más allá de lo razonable. Buen amigo, preocupado de las necesidades materiales de quienes con él trabajamos. En algún momento me planteó que continuara con su trabajo en la empresa, pero las cosas no se dieron, y terminé emigrando. «Eres inestable», me dijo, y tenía razón», puntualiza Silva.
Asimsimo, releva que Charles fue un «gran trabajador, fuerte como un roble, jamás se quejó o se le vio cansado, solo al final, cuando ya la enfermedad finalmente le vencía. Personalmente le visité hace alrededor de un mes, y estaba preparando una visita para esta semana, junto con el administrador del Fundo San Julio, hoy El Retorno de San Felipe, porque además de hacerse amigo de nosotros, sus discípulos, también otorgaba su amistad a los trabajadores que al final son los que ejecutan las cosas, y son un socio más en nuestro negocio. Se nos fue antes, la vida es así no más».
«Creo que lo que lo destacó fue su inquietud por la innovación. Fue uno de los pioneros en la plantación de las uvas de mesa de Copiapó, también en lo que refiere a la implementación de la cianamida hidrogenada, así como en ensayar cultivos de uvas de mesa bajo plástico. Era una persona que tenía una actitud proactiva, estaba buscando siempre lo nuevo y que pudiera aportar al sector. Fue pionero también en probar sistemas de producción distintos a los del parrón español, como fue el caso de sistema de espaldera», explicó Enrique Urrejola, Gerente Técnico de David del Curto.
La Historia Pionera
«Carlos, junto con David del Curto, Nicolás González, Manuel José Gandarillas, Alfonso Prohens y sus hijos, los Prohens de Ovalle y Vicuña, así como Lorenzo Bauzá, los señores Barros, Carolus Brown, el grupo de chilenos de raíz italiana de San Felipe, y muchos otros que no alcanzo a nombrar, fueron actores de una revolución en la historia agrícola de nuestro país. Así es como la fruticultura patria se acelera a fines de los ´70, y realmente explota en la medida en que el país toma la senda del desarrollo definitivamente durante la década de los ´80, impulso que nos tiene hoy constituidos en una «Potencia Agroalimentaria Mundial», hecho cierto e indesmentible.», recuerda Martín Silva.
Las anécdotas no están ausentes al recodar a Charles. Silva narra cómo se forjó una parte de la historia pionera de la fruta chilena. «Se cuenta que en una reunión de empresarios, a fines de la década del ´60, se discutía acerca de la conveniencia de desarrollar empresas para exportar autos, jugueras, lavadoras, radios, y de pronto David del Curto tomó la palabra planteando que Chile debía exportar lo mejor que tenía. Le preguntaron a qué se refería, y él contestó tajante: «Su Clima», involucrando con ello un clima, sumado a un suelo y a un agua todos extraordinarios, y cuyo resultado final o fotografía se traduce en nuestra fruta. A partir de ahí, se lanzó al desarrollo de esa misión, y contrató a Charlie como su agrónomo jefe. La verdad es que Charlie nunca se tituló, porque no tuvo paciencia: luego de la segunda revisión de su tesis, cuando la entregó tipeada nuevamente en su máquina de escribir de la época, luego de las correcciones respectivas, le advirtió a su profesor guía que si se la volvía a tachar y corregir, él no volvería a pisar la universidad, palabra que mantuvo a cabalidad. El gringo no estaba para perder el tiempo. Lo interesante es que con el apoyo y la responsabilidad de la exportadora de don David, viajó por el mundo, especialmente a California, donde conoció e hizo amistad con los grandes técnicos de las especies que interesaban por esos tiempos. Expertos como Jim la Rue, en carozos; Don Luvisi, en uvas; Jim Beutel en kiwis, , incluso Tienie du Preez, entre muchos otros, fueron traídos por Charlie y del Curto hasta nuestro país, donde nóveles agrónomos aprendimos más rápido y nos dimos menos costalazos gracias a este esfuerzo. Cuentan que, junto con otros seguramente, participó en el desarrollo aplicado de productos como Benlate y Dormex, este último junto con Manuel José Gandarillas. La exportadora Del Curto S.A. se largó a crecer poco antes de la muerte de su fundador, y se transformó en la principal exportadora de este país. Por ello, el desarrollo del Norte fue liderado por ellos, y la figura de Charlie se hizo enorme, viajando a Ovalle, Vicuña, Copiapó, asesorando incansablemente a muchos de los grandes productores que crecieron y arriesgaron todo en esta aventura», narrael ingeniero agrónomo.
Sin duda, un grande de la fruta se ha ido, y no sólo su familia extrañará. «Lo echaremos de menos, frases como «nada hay más caro que el fracaso», «ni la mejor asesoría del mundo es garantía de éxito, si no hay una buena administración», vuelven siempre a mi cabeza cuando trato de entender que está pasando en un problema que no sé resolver, y que no hallo por dónde empezar a resolver», concluye Silva.
Fuente: SimFRUIT