La relación entre alimentación y descanso nocturno está captando cada vez mayor atención científica. Entre los alimentos investigados aparecen algunas frutas que contienen melatonina, serotonina, triptófano, antioxidantes y otros compuestos relacionados directa o indirectamente con los mecanismos que regulan el ciclo sueño-vigilia.
Una revisión científica publicada en abril de 2026 en Food Science & Nutrition analizó 19 investigaciones —14 estudios de intervención y cinco estudios transversales— sobre alimentos que contienen melatonina y su posible impacto en el sueño. Los investigadores identificaron resultados potencialmente favorables para alimentos como cerezas ácidas, kiwi y tomate, especialmente en personas que ya presentaban dificultades para dormir.
Sin embargo, los propios autores ponen cautela sobre los resultados: los estudios utilizaron poblaciones diferentes, distintas cantidades de alimentos, horarios de consumo y métodos para evaluar el sueño, lo que dificulta establecer una recomendación general.
El kiwi es una de las frutas que cuenta con investigaciones específicas sobre sueño.
Uno de los estudios más citados involucró a 24 adultos de entre 20 y 55 años que presentaban problemas para dormir. Los participantes consumieron dos kiwis aproximadamente una hora antes de acostarse durante cuatro semanas.
Tras el periodo de intervención, los investigadores observaron que el tiempo necesario para conciliar el sueño disminuyó un 35,4%, mientras el tiempo despierto después de haberse dormido bajó un 28,9%.
Además, el tiempo total de sueño aumentó un 13,4% y la eficiencia del sueño mejoró un 5,41%. El estudio concluyó que el consumo de kiwi podría mejorar el inicio, duración y eficiencia del sueño en adultos que reportaban dificultades para dormir, aunque advirtió que eran necesarios nuevos trabajos para confirmar los resultados.
Investigaciones posteriores también han entregado señales positivas. Un estudio publicado en 2023 evaluó el consumo de dos kiwis verdes una hora antes de dormir durante cuatro semanas en deportistas de élite y registró mejoras en variables como tiempo total de sueño, eficiencia, despertares nocturnos y calidad del descanso.
La explicación no estaría necesariamente asociada a un único compuesto.
La revisión de 2026 señala que el kiwi contiene melatonina, pero también serotonina, antioxidantes, vitamina C y folato, por lo que sus potenciales efectos podrían responder a la interacción entre distintos componentes de la fruta y no exclusivamente a su contenido de melatonina.
De hecho, algunas investigaciones registraron mejoras en determinados parámetros del sueño sin detectar un aumento significativo de metabolitos de melatonina, lo que mantiene abierto el debate sobre el mecanismo involucrado.
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Las cerezas ácidas, especialmente la variedad Montmorency, concentran buena parte de las investigaciones sobre frutas y descanso nocturno.
Estas cerezas contienen naturalmente melatonina, además de antocianinas, polifenoles y otros compuestos bioactivos.
Una revisión sistemática publicada en 2025 analizó siete estudios de intervención sobre cerezas ácidas y sueño. Tres investigaciones encontraron mejoras significativas en indicadores como duración, eficiencia o tiempo necesario para quedarse dormido, mientras otros estudios observaron aumentos en los niveles de melatonina.
Pero nuevamente aparece una advertencia: las investigaciones utilizaron dosis, formatos de consumo y poblaciones muy diferentes, por lo que los autores califican la evidencia disponible como limitada y heterogénea.
Uno de los pequeños estudios más llamativos se realizó en personas mayores de 50 años con insomnio. Los participantes consumieron 240 mililitros de jugo de cereza Montmorency dos veces al día durante dos semanas. Entre los ocho participantes que completaron la investigación, el tiempo de sueño medido mediante polisomnografía aumentó alrededor de 84 minutos.
El reducido número de participantes impide extrapolar esos resultados a la población general, pero el estudio contribuyó a impulsar nuevas investigaciones.
El trabajo más reciente para comprender el fenómeno es la revisión de alcance elaborada por investigadores de la University of Southern Queensland, Australia, publicada el 27 de abril de 2026.
Los científicos revisaron estudios disponibles en PubMed, Scopus, CINAHL y Web of Science y concluyeron que determinados alimentos ricos en melatonina podrían relacionarse con mejoras en calidad, duración y eficiencia del sueño, particularmente entre personas con alteraciones previas del descanso.
Pero también identificaron importantes vacíos de conocimiento.La cantidad de melatonina presente en una fruta puede variar según variedad, condiciones productivas y otros factores; muchos estudios no informaron con precisión cuánto de este compuesto aportaba el alimento consumido y todavía no existe una relación dosis-respuesta claramente establecida.
Además, los investigadores señalan que otros componentes, como triptófano, serotonina, polifenoles y antioxidantes, podrían actuar conjuntamente y explicar parte de los efectos observados.