Cn una convocatoria de 647 participantes durante dos jornadas, se desarrolló en Temuco el Quinto Seminario de Berries para La Araucanía, una de las principales instancias regionales de transferencia tecnológica, capacitación y articulación productiva para el sector frutícola.
El encuentro reunió a agricultores, cooperativas, empresas, asesores técnicos y profesionales vinculados a la producción de berries, consolidándose como un espacio clave para el intercambio de conocimientos y la proyección del rubro en una región donde cultivos como frambuesas y frutillas han adquirido creciente importancia dentro de la matriz productiva local.
La actividad fue organizada por el Gobierno Regional de La Araucanía, a través del Programa Araucanía Asociativa, ejecutado técnicamente por INIA Carillanca y dirigido por el ingeniero agrónomo Carlos Fuentes. La iniciativa busca fortalecer las capacidades técnicas, productivas, comerciales y organizacionales de pequeños y medianos productores de berries, promoviendo la innovación, la transferencia tecnológica y la asociatividad como herramientas fundamentales para mejorar la competitividad y sostenibilidad del sector.
La realización del seminario refleja el avance que han tenido las frambuesas y frutillas como alternativas productivas relevantes para La Araucanía. Ambos cultivos se han consolidado por su potencial de rentabilidad, generación de empleo, diversificación agrícola y acceso a mercados nacionales e internacionales.
Durante la inauguración, el jefe de la División de Fomento e Industria del Gobierno Regional, Marco Gallardo, destacó que este tipo de programas forma parte de una estrategia regional orientada a transformar la matriz productiva y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado internacional de berries.
“Este es uno de los programas para transformar la matriz productiva de la región de La Araucanía, que tiene un sinfín de oportunidades, y una de ellas está hoy día en el mercado internacional de los berries y los frutos. Este mercado necesita de diferentes complementos, desde lo que guía la inversión, pasando por la política de fomento, desarrollar infraestructura habilitante para que los huertos se desarrollen de mejor forma, desarrollar tecnología que permita mejorar las condiciones de trabajo de cada uno de los agricultores y abrir mercados, abrir espacios de comercialización, como también promover el consumo de los berries que salen de La Araucanía al mundo”, señaló.
Uno de los principales focos del seminario fue entregar herramientas concretas para mejorar la productividad, calidad y sostenibilidad de los cultivos. Durante ambas jornadas se realizaron exposiciones técnicas centradas principalmente en frambuesas y frutillas, abordando aspectos claves para el desarrollo del rubro.
Entre los temas tratados estuvieron las técnicas y manejos previos a la plantación de berries, claves para el establecimiento exitoso de frambuesas en La Araucanía, estrategias agronómicas para alcanzar mayores potenciales productivos, perspectivas de mercado, desafíos sectoriales, manejo eficiente del fertirriego e identificación y control de plagas de importancia económica.
Estos contenidos buscan responder a los principales desafíos que enfrentan los productores, entregando información basada en evidencia técnica y experiencias aplicadas que permitan mejorar el desempeño productivo frente a mercados cada vez más exigentes.
Además de la mirada técnica, el seminario puso énfasis en la asociatividad como motor de desarrollo rural. Para el director regional de INIA Carillanca, Fernando Ortega, uno de los mayores logros del programa ha sido el fortalecimiento de organizaciones y cooperativas agrícolas.
“Lo fundamental es que los propios productores y las cooperativas que se han ido formando y fortaleciendo bajo el alero de este programa dan cuenta de su éxito. Ellos lo han ido reflejando en sus actividades productivas, en sus productos comercializados, en el retorno que tienen para sus propias familias y para las personas que emplean en sus predios”, indicó.
En la misma línea, el subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, quien participó en la segunda jornada del encuentro, destacó el impacto que ha tenido el trabajo asociativo en el fortalecimiento del sector agrícola regional.
“La asociatividad ha demostrado ser una herramienta clave para el fortalecimiento del mundo rural. Gracias al trabajo conjunto, a la fecha 594 agricultores han logrado mejorar sus capacidades productivas, aumentar los rendimientos y consolidar actividades rentables en el tiempo, contribuyendo al desarrollo de sus comunidades y al fortalecimiento de la agricultura regional”, destacó la autoridad.
De acuerdo con el director del Programa Araucanía Asociativa, Carlos Fuentes, desde su implementación en 2020 la iniciativa ha beneficiado a 594 productores agrupados en 45 organizaciones y cooperativas distribuidas en 25 comunas de La Araucanía.
Este trabajo ha permitido fortalecer la gestión empresarial de los productores, promover nuevos negocios y consolidar la cadena de valor frutícola regional. El objetivo, señaló Fuentes, es avanzar hacia la construcción de una visión de largo plazo que permita posicionar a los agricultores locales en mercados más competitivos.
Uno de los desafíos centrales es la construcción de la Visión 2030 impulsada por el programa, sintetizada en el concepto “Desde agricultores locales a protagonistas globales”. Para ello, resulta fundamental consolidar una estructura regional capaz de articular a todos los actores de la cadena de valor de los berries, considerando que ningún actor por sí solo puede generar las transformaciones necesarias para fortalecer la competitividad y la presencia de La Araucanía en los mercados.
El presidente de la Comisión de Fomento Productivo y Agricultura del Consejo Regional, Eduardo Hernández, destacó la importancia de generar espacios que conecten a productores de distintos territorios.
“Generar esta instancia permite que agricultores y productores se vinculen, conozcan experiencias y, por supuesto, trabajen en unidad lo que están desarrollando en los distintos territorios”, afirmó.
El seminario incluyó además una muestra tecnológica compuesta por 14 stands de la cadena de valor frutícola, con viveros, empresas proveedoras de insumos, compradores y otros actores relevantes de la industria. Este espacio permitió a los asistentes conocer nuevas tecnologías, soluciones productivas y oportunidades de vinculación comercial.
La muestra también facilitó la generación de redes entre productores, instituciones públicas, empresas y especialistas, fortaleciendo el ecosistema productivo asociado a los berries y promoviendo una mayor incorporación de innovación en la agricultura regional.
Durante el encuentro, el subsecretario Venezian valoró el compromiso del Gobierno Regional en el impulso de programas orientados al desarrollo agrícola. Además, destacó que la coordinación entre las instituciones del Ministerio de Agricultura y los gobiernos regionales permite ampliar el alcance de las iniciativas de apoyo al sector.
En ese sentido, subrayó que este trabajo conjunto facilita la transferencia de conocimientos, fortalece la inversión productiva y contribuye a que los recursos lleguen de manera más efectiva a los agricultores de los distintos territorios de La Araucanía.
Según Carlos Fuentes, La Araucanía cuenta actualmente con entre 350 y 400 hectáreas destinadas al cultivo de frambuesas y entre 100 y 120 hectáreas de frutillas. Estas cifras reflejan la creciente importancia de ambos cultivos y el potencial existente para ampliar la superficie productiva regional.
No obstante, Fuentes señaló la necesidad de actualizar estos antecedentes para contar con información productiva más precisa, que permita focalizar de mejor manera los recursos, instrumentos y estrategias de apoyo a un sector que tiene impacto directo en la economía local.
El desarrollo de frambuesas y frutillas no solo genera ingresos para pequeños y medianos productores. También favorece la creación de empleo, fortalece la asociatividad, promueve el trabajo de cooperativas y contribuye a construir una fruticultura más moderna, competitiva y sostenible.
Experiencias como las de las cooperativas Agrokoyan, Pichicoicoma, Newen al Sur, Wenteche, Futa Pewma y Los Robles, entre otras, demuestran cómo el apoyo institucional y el trabajo colaborativo pueden transformarse en oportunidades concretas de crecimiento económico local.
Estas experiencias son especialmente relevantes para mujeres rurales y agricultores familiares campesinos, quienes han encontrado en los berries una alternativa para diversificar ingresos, mejorar capacidades productivas y avanzar hacia modelos comerciales más sólidos.
El Quinto Seminario de Berries reafirmó el rol estratégico que cumplen las frambuesas y frutillas en el desarrollo económico de La Araucanía. Más allá de su potencial comercial, estos cultivos representan una oportunidad concreta para diversificar la economía regional, fortalecer la agricultura familiar campesina, generar empleo e integrar a los productores en cadenas de valor más competitivas.
En este escenario, iniciativas como Araucanía Asociativa, impulsada por el Gobierno Regional de La Araucanía y ejecutada por INIA Carillanca, se consolidan como herramientas fundamentales para promover innovación, transferencia tecnológica y asociatividad.
Con una mirada de largo plazo, el desafío será avanzar desde el fortalecimiento técnico y organizacional hacia una mayor presencia comercial, mayor articulación público-privada y mejores condiciones para que los berries de La Araucanía sigan ganando espacio en los mercados nacionales e internacionales.