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Con ocasión del lanzamiento de la temporada de cerezas en China, volé por el día de Beijing a Shanghai para una conferencia de prensa con el vice-presidente ejecutivo de China Eastern, una de las mayores líneas aéreas del país. Me comentó que ese día, el 3 de diciembre, llegarían a China tres jumbo jets Boeing 747-400, en vuelo directo desde Santiago, con 100 toneladas de cerezas y arándanos cada uno. En 2013, hubo dos de esos vuelos; en 2014, siete, y en 2015, dieciocho. Su aspiración, me dijo, es pasar de estos vuelos chárter a un vuelo semanal regular.
No hay país más lejano de Chile que China. Y el fenómeno de la popularidad de la fruta chilena en lo que alguna vez fuese el Imperio del Centro es una de las cosas notables que me ha tocado ver en el año y medio que vivo acá. Uvas, kiwis, ciruelas, manzanas, cerezas, arándanos ( a las que pronto se añadirán las nueces) de nuestra larga y angosta franja están por todas partes en este país-continente. De US$ 5 millones que exportamos en frutas a China en 2005, llegamos a US$739 millones en 2013-2014, una tasa de aumento anual de 90%, y un incremento de catorce veces en nueve años. De seguir a este ritmo, podríamos llegar a exportar US$ 5 mil millones en frutas a China en 2020, una cifra extraordinaria. Las cerezas son hoy el cultivo frutícola más rentable en Chile gracias a la demanda china. Chile ya es el segundo mayor exportador de fruta fresca a China, solo superado por Tailandia.
El vino ha sido siempre nuestro producto estrella de exportación, y ello no es menos cierto en China. De hecho, en 2015 China pasó a ser el mercado # 1 del vino chileno, superando al Reino Unido y a los Estados Unidos. Sin embargo, en China la fruta fresca, y particularmente las cerezas, le compiten muy de cerca en esto a nuestros mostos. Para el Año Nuevo Lunar Chino, regalar cerezas es una tradición, y la disponibilidad de las guindas chilenas en estos meses ha sido providencial. Su rojo intenso ( color de la suerte), gran tamaño, firmeza y dulce sabor hacen furor. Las cerezas nuestras son literalmente la «guinda de la torta» de nuestras exportaciones, posicionándonos en las mesas y en los paladares de nuestros amigos chinos como pocas otras.
Aún en la fila para su eventual aprobación de ingreso están los nectarines. Sin embargo, la competencia es feroz, y todos quieren un pedazo de China hoy. Australia acaba de firmar un TLC con China, y sus frutas ( así como las de Nueva Zelandia) se ven cada vez más. El gran activo de Chile en esto es su reputación de productor de alimentos sanos, de alta inocuidad y calidad, con plenas garantías fitosanitarias, capital que hay que cuidar como hueso de santo. Sin embargo, eso, por sí solo, no será suficiente. Cada vez más, la fruta ( como otros alimentos) va a competir en materia de frescor, de canales de comercialización, y de marca país.
Así, el comercio electrónico ( por medio de plataformas como Tao Bao de Alibaba, o JD.com) va a ser clave para llegar al consumidor 24/7 y en toda China. Entidades como el Pabellón de Chile en la Zona Franca de Shanghai, el mayor puerto del mundo, también proveen una excelente base de operaciones a las Pymes exportadoras de frutas, que no están en condiciones de abrir oficina en China. Y el poner la marca Chile en nuestras frutas es cada vez más imperativo, como lo es promocionarlas activamente.
Las cerezas han mostrado el camino a seguir en China. El desafío ahora es continuar por ahí en la gran tarea de convertir a Chile en potencia alimentaria.