La asociación italiana de envases Pro Food y el fabricante de plásticos Unionplast ha sido las recientes organizaciones que se han sumado formalmente a una petición respaldada por más de 500 empresas y organizaciones europeas que solicita aplazar por al menos 24 meses la entrada en vigor del Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea.
Bajo la iniciativa promovida por la campaña «Stop the Clock» (Paren el reloj), el sector advierte sobre la profunda incertidumbre legal y operativa en la que se encuentran los productores. A pocas semanas de que comience el periodo de cumplimiento, la industria señala que aún faltan decretos de aplicación clave, criterios técnicos, metodologías armonizadas y directrices de funcionamiento esenciales para implementar la normativa de forma uniforme en los Estados miembros.
Desde Pro Food aclaran que la petición no busca frenar los objetivos medioambientales del reglamento —como el fomento del reciclaje o el uso de materias primas secundarias—, sino garantizar que la transición se realice con un marco normativo claro y verificable.
«No es razonable pedir a las empresas que declaren conformidad, modifiquen sus procesos y planifiquen inversiones cuando aún no se han definido los elementos esenciales del marco de aplicación», declaró Mauro Salini, presidente de Pro Food.
«‘Stop the Clock’ es un llamado a la responsabilidad y a la seguridad jurídica, no un paso atrás en materia de sostenibilidad».
Entre las cuestiones pendientes por resolver se encuentran las metodologías de prueba, los criterios para evaluar la reciclabilidad real de los empaques y la distribución de responsabilidades entre los distintos actores de la cadena de suministro.
Uno de los puntos más críticos señalados por la asociación concierne a las restricciones fijadas en el Artículo 25 y el Anexo V del PPWR, programadas para entrar en vigor en 2030. Estas medidas prohibirán el uso de envases de plástico de un solo uso para frutas y verduras frescas sin procesar en formatos inferiores a 1,5 kg.
Pro Food advierte que esta prohibición se fijó sin una evaluación de impacto comparativa que contemple todo el ciclo de vida de las alternativas. Para el sector hortofrutícola, el envasado desempeña un rol fundamental en la protección del producto, el transporte, la vida útil y la prevención del desperdicio alimentario. Además, muchos de los envases plásticos actuales integran porcentajes de material reciclado postconsumo que ya superan los objetivos fijados por la propia UE para el año 2040.
Para ilustrar los riesgos de aplicar restricciones sin un análisis previo exhaustivo, Pro Food citó los efectos de la Directiva sobre Plásticos de Un Solo Uso (SUP) de 2019. Según datos del sector, la importación a la UE de productos sustitutos (como vasos o cubiertos de papel, madera o celulosa) procedentes de China, Turquía e India pasó de unos 290 millones de euros en 2018 a aproximadamente 730 millones de euros en 2025, acumulando casi 5.000 millones de euros en ese periodo.
Según la asociación, este fenómeno demuestra el riesgo de sustituir productos fabricados en Europa por alternativas importadas bajo condiciones económicas inalcanzables en el mercado comunitario, lo que destruye empleo e industria en la UE sin garantizar una reducción real del impacto ambiental global.
Por todo ello, Pro Food insta a la Comisión Europea a utilizar el periodo de prórroga solicitado para completar los actos delegados pendientes, fijar estándares claros y asegurar una competencia justa que proteja tanto al medio ambiente como a la competitividad de la industria europea.