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Tecnología chilena transforma residuos agrofrutícolas en compost Clase A en solo cuatro semanas

  • La tecnología, desarrollada por la UNAB junto a Eurecat y Univiveros, fue probada a escala real y podría generar un abono hasta un tercio más económico que los fertilizantes importados.

 

Transformar residuos de poda, guano y otros desechos orgánicos en compost en solo cuatro semanas y directamente en el lugar donde se generan es la propuesta de AbonoFast, una tecnología desarrollada en Chile que busca entregar una nueva alternativa para la gestión de residuos agrícolas y agroindustriales.

La solución utiliza microorganismos benéficos especializados que aceleran el proceso de degradación de la materia orgánica y permiten obtener compost Clase A, de acuerdo con la norma chilena NCh2880, lo que lo hace apto para su utilización en cultivos destinados al consumo humano.

Uno de los principales atributos del sistema es la posibilidad de desarrollar el proceso in situ, evitando trasladar grandes volúmenes de residuos hacia plantas externas de tratamiento.

La tecnología fue presentada en dependencias de Univiveros, en Paine, ante representantes del mundo científico, público y privado, entre ellos profesionales del Ministerio de Economía, Corfo y empresas ligadas al sector agrícola.

Durante la actividad se exhibió una pila prototipo de tres toneladas, elaborada a partir de residuos de poda provenientes de Univiveros, melaza de una cervecería y guano generado en haras cercanos.

Menos tiempo de residuos en los campos

La acumulación de restos vegetales y otros residuos orgánicos en zonas productivas puede generar problemas sanitarios y ambientales, particularmente cuando permanecen durante períodos prolongados en los predios.

Franko Restovic, director del Área AgroRecursos del Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello (CSB-UNAB), explicó que reducir los tiempos del compostaje también disminuye los riesgos asociados a la permanencia de estos materiales en el campo.

“Los residuos de poda que permanecen acumulados en el campo pueden convertirse en reservorios de patógenos y semillas de malezas que afectan a las plantas. Así, AbonoFast no solo permite obtener un compost de alta calidad en menos tiempo, sino también acortar de meses a solo cuatro semanas el período en que esos residuos y los riesgos asociados a ellos están presentes en el campo”, explicó.

El tratamiento en el mismo lugar donde se generan los residuos también permitiría disminuir el movimiento de camiones y la presión sobre instalaciones externas.

En abril de este año, vecinos del sector San Miguel de Paine denunciaron problemas vinculados al traslado y manejo de residuos orgánicos, entre ellos malos olores, presencia de moscas, derrames de líquidos y circulación frecuente de vehículos pesados.

Valorización dentro de los propios territorios

Para Pilar Parada, directora del CSB-UNAB, uno de los objetivos del proyecto es avanzar hacia sistemas productivos capaces de valorizar sus propios residuos sin necesidad de trasladarlos fuera de las zonas donde se originan.

“El modelo que presentamos en esta actividad es el que queremos ver crecer en esta y otras comunas, porque permite generar valor localmente y, en paralelo, disminuir la presión sobre los vertederos”, señaló.

La iniciativa cobra relevancia considerando que Chile genera cerca de cuatro millones de toneladas de residuos orgánicos municipales al año y valoriza menos del 1% de ese volumen.

La Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos plantea como meta alcanzar un 66% de valorización hacia 2040, escenario en el que tecnologías orientadas al compostaje y la economía circular podrían adquirir mayor importancia.

AbonoFast forma parte del Programa Tecnológico Agrosimbiosis y ha avanzado desde etapas experimentales hacia pruebas en condiciones productivas reales.

Miquel Rovira, director de Sostenibilidad de Eurecat, centro tecnológico de Cataluña que participa en el desarrollo de Agrosimbiosis, destacó precisamente este proceso de transferencia tecnológica.

“Es una tecnología que nace de los experimentos de laboratorio y llega a la empresa, llega al mercado, llega a la aplicación”.

Asimismo, sostuvo que la solución “contribuye a reducir emisiones de gases de efecto invernadero y costos para las empresas, en un escenario marcado por el cambio climático y la escasez de recursos”.

Potencial para reducir el costo de fertilización

Uno de los aspectos que podría resultar especialmente atractivo para los productores es el potencial económico del compost obtenido.

El análisis técnico-económico desarrollado para AbonoFast estima que el abono generado mediante este sistema podría ser hasta un tercio más económico que los fertilizantes importados.

Además, si este insumo lograra sustituir completamente el uso de fertilizantes sintéticos en determinados sistemas productivos, el ahorro potencial podría aproximarse a dos tercios.

Parada destacó que este tipo de soluciones adquiere mayor importancia frente al escenario internacional de precios de los insumos agrícolas.

“En un contexto en que el Banco Mundial proyecta alzas de fertilizantes superiores al 30% para 2026, la sustitución de insumos importados por valorización local deja de ser solo un argumento ambiental y pasa a ser un argumento de costos y de seguridad de abastecimiento. Este caso ilustra bien la tesis que la División de Desarrollo Productivo Sostenible ha venido impulsando: que sostenibilidad y competitividad pueden avanzar juntas”, precisó Parada.

Economía circular aplicada al sector agrofrutícola

Desde el Ministerio de Economía también destacaron la relación del proyecto con las políticas de desarrollo productivo sustentable y economía circular.

Ignacia Barros, asesora de la División de Desarrollo Productivo y Sostenible del Ministerio de Economía, señaló que “Este tipo de proyectos busca dar un desarrollo más productivo y sostenible al país, teniendo una economía más limpia y sustentable”.

AbonoFast fue desarrollado en el marco del Programa Tecnológico Agrosimbiosis, liderado por el Centro de Biotecnología de Sistemas de la Universidad Andrés Bello, junto al centro tecnológico Eurecat y Univiveros, con financiamiento de Corfo.

La iniciativa busca avanzar hacia un modelo en que residuos que tradicionalmente representan un costo de manejo para las empresas agrícolas puedan convertirse en un insumo nuevamente utilizable dentro de los propios sistemas productivos, combinando economía circular, innovación tecnológica y reducción de costos.

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