El manejo poscosecha y la seguridad alimentaria enfrentan un nuevo escenario tras el reciente avance científico presentado por la Universidad de Columbia Británica. Un grupo de investigadores de dicha institución logró diseñar una innovadora fórmula líquida que aborda dos de los desafíos más complejos en la comercialización de productos frescos: la remoción efectiva de residuos de pesticidas y la extensión de la vida útil en góndola y almacenamiento.
Se trata de un lavado biodegradable de doble función que no solo elimina de forma drástica los residuos de pesticidas en la superficie de los alimentos, sino que además actúa como una película protectora capaz de extender considerablemente su vida útil.
El procedimiento utiliza nanopartículas basadas en almidón —un carbohidrato natural extraído de fuentes comunes como el maíz— combinadas con hierro y ácido tánico, un compuesto vegetal presente en el té y el vino. Al unirse, estos elementos forman estructuras microscópicas que atrapan y remueven los contaminantes químicos. Posteriormente, el excedente crea una fina capa protectora sobre los productos que funciona como una segunda piel transpirable, según los resultados de la investigación publicados en la revista científica ACS Nano de la Sociedad Química Americana.

En el ámbito de la poscosecha, este avance representa una solución ecológica frente a los desafíos del desperdicio alimentario y la degradación de los cultivos tras la recolección. La cobertura actúa bloqueando el paso excesivo de oxígeno, lo que inhibe las reacciones enzimáticas responsables de la oxidación y reduce la tasa de respiración de los alimentos de forma controlada. Esto permite que las frutas y verduras retengan su humedad interna y sus propiedades por mucho más tiempo sin alterar su calidad original.
Las pruebas de laboratorio demostraron un rendimiento notable en la conservación de diferentes alimentos. Manzanas cortadas que recibieron el tratamiento mantuvieron su color natural sin oscurecerse y preservaron su frescura durante varios días bajo refrigeración. Por su parte, las uvas enteras tratadas con el compuesto permanecieron firmes y estables a temperatura ambiente por un periodo de hasta quince días, evitando el arrugamiento y la deshidratación prematura que sufrieron las muestras de control que no fueron tratadas.
Esta tecnología basada en polisacáridos y redes metal-fenólicas se perfila como una alternativa viable a las ceras sintéticas y los envases plásticos convencionales. Al disminuir las pérdidas poscosecha dentro de la cadena de suministro y elevar la seguridad alimentaria mediante la eliminación de agroquímicos, el nuevo lavado abre una ventana hacia prácticas de distribución agrícola mucho más sostenibles y seguras tanto para los productores como para el consumidor final.
La investigación fue publicada por la Revista Científica ACS Nano (ver el estudio Dual-Function Metal–Phenolic Network-Capped Starch Nanoparticles for Postharvest Pesticide Removal and Produce Preservation AQUÍ)
Redacción News Frutas de Chile