En una jornada clave para el desarrollo logístico e infraestructural de Chile, la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de la región de Valparaíso aprobó de forma unánime el megaproyecto del Puerto Exterior de San Antonio. La resolución se dio tras recibir un Informe Consolidado de Evaluación (ICE) favorable por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA).
El camino para llegar a este punto requirió un extenso análisis. Desde su ingreso al sistema en mayo de 2020, el titular del proyecto debió sortear un riguroso proceso que se extendió por seis años, periodo en el cual tuvo que responder a cerca de 7.200 exigencias formuladas por organismos públicos y observaciones levantadas por la ciudadanía.
La iniciativa contempla una inversión total estimada en US$ 4.450 millones, la cual se articulará mediante un modelo de financiamiento mixto:
Respecto al esfuerzo estatal, fuentes del Gobierno señalaron que este representa el principal desafío financiero de la iniciativa. Por este motivo, el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, ya ha sostenido conversaciones internacionales con diversas instituciones bancarias para explorar vías de financiamiento con potenciales inversores. Para el Ejecutivo, el proyecto es considerado una prioridad absoluta debido a su impacto estratégico en la logística y en la generación de empleo.
El megaproyecto despierta un alto interés en el mercado global. Actualmente, seis grandes consorcios internacionales se encuentran participando en la licitación para adjudicarse la construcción del rompeolas:
Según el cronograma oficial, se contempla que el contrato se adjudique este año, mientras que en julio de 2026 se realizará la recepción y apertura de las ofertas económicas. Posteriormente, se estima que las obras del rompeolas estén finalizadas entre 2033 y 2034, dando el pase al inicio de la inversión privada.
El Puerto Exterior de San Antonio permitirá duplicar la capacidad portuaria actual del país y se convertirá en un motor de reactivación económica al abrir más de 4.000 empleos en la zona.
La megaobra contempla la construcción de dragados y explanadas que darán lugar a dos terminales semiautomatizados de 1.730 metros cada uno. El desarrollo se realizará gradualmente en cuatro etapas, de acuerdo con la proyección de la demanda:
En su máximo rendimiento, el complejo tendrá una capacidad para transferir 6 millones de TEU al año (equivalentes a cerca de 60 millones de toneladas de carga) y podrá recibir de forma simultánea hasta ocho buques de 400 metros de largo, que corresponden a las naves de mayor tamaño que hoy navegan en el mundo.
Fuente: redactada por News Frutas de Chile usando información comunicado de prensa, emol, e infobae.