Su veta de liderazgo y su compromiso social se manifestaron de forma temprana. Mientras estudiaba Ingeniería Comercial en la Escuela de Negocios de Valparaíso, Ronald participó activamente en junio de 1967 en la histórica primera toma universitaria de Chile. Lejos de las postura rígida siempre buscaba el entendimiento entre las partes, él mismo se definiría risueñamente con un concepto que desconcertaba a muchos: un “momio de izquierda”, término con el que explicaba su profunda vocación social, su incansable búsqueda del bienestar de todos.
En el ámbito personal, su vida estuvo marcada por el amor a su numerosa familia. Fue padre de siete hijos: Ronald, Carol, Denise, Astrid, Emilia, Tomás y Teresita. Supo respetar con sabiduría y generosidad las decisiones y vocaciones de cada uno de ellos.
En 1989, su amor por el arte y las comunicaciones lo llevaron a fundar una radio infantil llamada «Mundo Nuevo», movido por el deseo de entregar una luz novedosa a los niños del país en momentos complejos.
Ronald llevaba en su sangre la historia y la pasión por el deporte. Aunque de niño se maravilló con el «Ballet Azul» de la Universidad de Chile, el relato de su madre lo convirtió para siempre en un fiel hincha de la Universidad Católica. Su padre Carlos Bown, fue el autor del mismísimo himno de la UC. También fue un fanático del golf, y coleccionista entusiasta de diferentes objetos.
Antes de transformarse en el rostro indiscutido de la fruticultura chilena, forjó su camino profesional en el área farmacéutica, destacando como gerente en Laboratorio Chile y Schering-Plough. Sin embargo, el destino le tenía preparado su verdadero hogar laboral en la Asociación de Exportadores de Fruta (Asoex), donde asumió la dirección ejecutiva en 1986 y posteriormente la presidencia del directorio en 1990.
Ingeniero comercial de profesión, Ronald Bown asumió la conducción del gremio en una época de grandes transformaciones para Chile, logrando estructurar una visión de largo plazo que priorizó la apertura de mercados, la fitosanidad y la calidad. Durante su conducción, no solo lanzó las primeras campañas de promoción internacional de la fruta fresca chilena y fue consolidando los primeros récords de exportación, sino que también defendió con firmeza la asociatividad, y el trabajo conjunto entre los sectores público y privado, la apertura comercial de Chile. Su gestión se caracterizó por anticiparse a las exigencias globales, promoviendo de manera decidida la sustentabilidad, la inocuidad alimentaria y la responsabilidad social en el campo.
Durante sus 35 años lideró Asoex y la industria de fruta, a través de tormentas y bonanzas. Se recuerda su temple de acero, durante la crisis de las uvas envenenadas en 1989, liderando con argumentos científicos la defensa de los productores y exportadores chilenos frente al gobierno de los Estados Unidos. Su liderazgo no fue el de un burócrata, sino el de un incansable tejedor de lazos, enfocado en poner a todos de acuerdo y en impulsar la asociatividad y la responsabilidad social en el agro, siendo también gestor del estrecho trabajo público-privado que la entidad continúa hasta el día de hoy.
Tras anunciar el inicio de su proceso de jubilación en mayo de 2022, el propio directorio de la asociación manifestó -en su momento- el mayor de los agradecimientos por los innumerables logros alcanzados bajo su administración, destacando de manera muy especial “su profunda dedicación para conjugar con éxito los intereses propios del sector productivo con las prioridades estratégicas del país”.