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agosto 10, 2026
Opinión

La persistencia construye puentes

Por: Dr. Charif Christian Carvajal, Director de Marketing para Asia y Europa de Frutas de Chile y Ex-Presidente de SHAFFE (Southern Hemisphere Association of Fresh Fruit Exporters)

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La reciente firma del Memorándum de Entendimiento sanitario entre Chile y Marruecos demuestra que los grandes avances en materia de acceso a mercados son el resultado de años de cooperación, confianza y visión de largo plazo.

Los acuerdos importantes rara vez revelan su verdadera dimensión el día en que se firman. Es el tiempo —y el trabajo que viene después— el que termina otorgándoles su verdadero significado.

El 3 de septiembre de 2012, en Marrakech, la ASOEX, hoy Frutas de Chile, y APEFEL (Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas de Marruecos) suscribieron un Memorándum de Entendimiento que, en ese momento, pasó prácticamente inadvertido. Sin embargo, aquella firma marcó el inicio de una relación construida sobre reuniones, visitas técnicas, intercambio de delegaciones y, sobre todo, confianza entre los sectores hortofrutícolas de Chile y Marruecos.

Catorce años después, la reciente firma del Memorándum de Entendimiento en materia sanitaria entre ambos países representa un nuevo hito en ese camino y confirma que las relaciones institucionales sólidas se construyen con paciencia, perseverancia y una visión compartida de largo plazo.

Es importante, sin embargo, comprender el verdadero alcance de este acuerdo. La firma del Memorándum de Entendimiento no implica el inicio inmediato de las exportaciones de frutas frescas chilenas a Marruecos, ni tampoco de productos marroquíes hacia Chile. Su importancia radica en que establece el marco institucional para iniciar las negociaciones técnicas entre las autoridades sanitarias de ambos países, un proceso indispensable para avanzar hacia la apertura recíproca de sus mercados.

En materia de acceso sanitario no existen atajos. Cada apertura requiere análisis de riesgo, evaluaciones científicas, intercambio de información técnica y una estrecha colaboración entre los servicios oficiales. Ese trabajo suele desarrollarse lejos de los titulares, pero constituye la base sobre la cual se construyen los mercados del futuro.

Durante todos estos años, Frutas de Chile, APEFEL, las embajadas de ambos países, la Cancillería chilena, ProChile, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de los Productos Alimentarios de Marruecos (ONSSA) y los ministerios de Agricultura de Chile y Marruecos desempeñaron un papel fundamental para mantener vivo el diálogo y fortalecer una relación basada en la confianza y el respeto mutuo.

Después de casi quince años viviendo en Marruecos, este proceso tiene también una dimensión personal. He tenido la oportunidad de observar de cerca la extraordinaria evolución de la agricultura marroquí y cómo iniciativas que parecían lejanas terminaron convirtiéndose en proyectos concretos e inversiones relevantes, especialmente en la industria del arándano. Al mismo tiempo, he sido testigo del creciente intercambio de conocimientos, tecnologías y experiencias entre profesionales e instituciones de ambos países.

Todo ello confirma una convicción que el tiempo no ha hecho más que reforzar: Chile y Marruecos tienen mucho más que los une que aquello que los diferencia. Ambos han convertido a la agricultura en un motor de desarrollo económico y social. Ambos han demostrado una fuerte vocación exportadora. Y ambos entienden que la cooperación internacional genera muchas más oportunidades que el aislamiento.

En este contexto, también resulta especialmente relevante la decisión de ambos gobiernos de avanzar en la exploración de un Acuerdo de Libre Comercio. De concretarse, representaría un hito histórico: sería el primer tratado de libre comercio entre Chile y un país africano y, al mismo tiempo, el primero entre un país africano y una nación de Sudamérica. Más allá de su impacto económico, enviaría una potente señal sobre el valor de fortalecer los vínculos entre dos regiones que comparten importantes complementariedades productivas y comerciales.

Si esta historia deja una enseñanza, es que los grandes avances rara vez son consecuencia de un solo momento. Son el resultado de años de diálogo, cooperación y trabajo constante.

El Memorándum de Entendimiento sanitario no debe entenderse como un punto de llegada, sino como el comienzo de una nueva etapa. Una etapa que deberá traducirse en negociaciones técnicas exitosas, mayor comercio bilateral, nuevas inversiones, intercambio de conocimientos y una cooperación cada vez más profunda entre Chile y Marruecos.

Porque los memorándums, por sí solos, no abren mercados. Crean las condiciones para que el diálogo avance. Son las negociaciones técnicas las que permiten construir el acceso sanitario y es la confianza, cultivada durante años, la que transforma los acuerdos en oportunidades concretas para productores, exportadores y consumidores.

La experiencia entre Chile y Marruecos demuestra que las relaciones más sólidas no se construyen de un día para otro. Se construyen con visión, con cooperación y, sobre todo, con persistencia.

Porque la persistencia no consiste en avanzar rápido, sino en no dejar de avanzar. En la agricultura, como en las relaciones entre los países, primero se siembra la confianza, luego se construyen los acuerdos y, con el tiempo, llegan los frutos.

 

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